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Riga (Letonia) y Tallín (Estonia), capitales bálticas

Este post, forma parte de un conjunto de entradas relativas al viaje por el Báltico en septiembre de 2016 en dónde de una forma muy sencilla y utilizando transporte público hemos tenido la oportunidad de viajar por Dinamarca, Alemania, Polonia, Letonia y Estonia.

Para leer sobre la etapa de Copenhague y castillo de Frederiksborg pulsa aquí.

Para leer sobre la etapa de Lubeck, pulsa aquí.

Para leer sobre la etapa de Hamburgo y Rostock, pulsa aquí.

Para leer sobre la etapa de Szczecin (Polonia), pulsa aquí.

Para leer sobre la etapa de Gdansk y Castillo de Malbork pulsa aquí

Riga es una pequeña ciudad medieval, con un centro de callejuelas estrechas y laberínticas, con iglesias medievales y barrocas. Destaca el impresionante Ayuntamiento renacentista y varias plazas, llenas de restaurantes y una gran vida en la calle. Parece que, pese al frío, la gente está deseando disfrutar de la ciudad y no les importa sentarse en las terrazas a ver pasar la vida.

Catedral de Riga (Letonia)
Catedral de Riga (Letonia)

La parte alta de la ciudad es la más interesante, con un peculiar trazado urbano a base de varios anillos que se van extendiendo entre zonas ajardinados. Allí se encuentra el famoso barrio Art Decó

Edificio Art Decó en Riga (Letonia)
Edificio Art Decó en Riga (Letonia)

con docenas de excepcionales casas con fachadas de dicho estilo que son Patrimonio de la Humanidad y que reflejan una época dorada de la cultura y que floreció en las lejanas tierras del norte báltico. Los majestuosos edificios se van sucediendo uno a continuación de otro ocupando varias manzanas de un barrio entero, en el que es el mayor conjunto de edificios de éste estilo del mundo. Ayer eran caras y lujosas viviendas y hoy son embajadas y oficinas. En uno de los edificios se ha establecido el museo del Art Decó.

Torre Iglesia de San Pedro en Riga (Letonia)
Torre Iglesia de San Pedro en Riga (Letonia)

Desde Riga a Tallín (o viceversa) se puede viajar muy confortablemente en autobús, en un viaje con una parada, de menos de cinco horas de duración en un muy confortable autobús.

La preciosa Tallin, es la última de las ciudades de la Hansa que visitamos.

Es una ciudad medieval bien conservada con un casco histórico lleno de plazas, calles tortuosas llenas de torres, iglesias góticas y edificios renacentistas. La gran plaza central parece sacada de un cuento.

Panorámica plaza del Ayuntamiento de Tallín (Estonia)
Panorámica plaza del Ayuntamiento de Tallín (Estonia)

Las murallas con sus torres, entre las que destaca la llamada Gorda, que era un gran torreón que utilizaban como baluarte defensivo.

Torre Margarita "la gorda" en Tallín (Estonia)
Torre Margarita “la gorda” en Tallín (Estonia)

Los restaurantes y cafés se mezclan con las tiendas de recuerdos con el preciado ámbar, una de las riquezas medievales del Báltico.

Es un gran descubrimiento y la guinda de un viaje tan interesante como esperábamos y mucho más aún.

Catedral ortodoxa de Tallin (Estonia)
Catedral ortodoxa de Tallin (Estonia)

Con esta última ciudad terminamos este interesante viaje por las ciudades de la Hansa, todo un paseo por la historia y el arte de la Edad Media europea.

Edificio sede de la Cofradía de las cabezas negras en Tallin (Estonia)
Edificio sede de la Cofradía de las cabezas negras en Tallin (Estonia)

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Instituto Valencia de Don Juan de Madrid

Hola, soy Fernando Cuevas, Trabajador Social en la oficina central de Cruz Roja Española en Madrid (España).

Aunque vivo en Madrid desde hace bastantes años, soy de la ciudad de Pontevedra (España) situada al noroeste de la península ibérica, en la región de Galicia.

En lo que se refiere a mi experiencia docente,  en este curso que finaliza ahora 2015 – 2016 ha sido mi sexto año como profesor colaborador o asociado en la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, dónde imparto la asignatura: “Trabajo Social y Cooperación al Desarrollo“ y superviso las Prácticas del Diploma en Cooperación Internacional al Desarrollo.

De Formación, soy Graduado en Trabajo Social y experto en Acción Humanitaria y Cooperación al Desarrollo por la Universidad Carlos III de Madrid y por lo tanto, todavía con muchas cosas que aprender, sobre el Trabajo Social, sobre la Cooperación al Desarrollo y también sobre la docencia.

Para este proyecto telecolaborativo “Monumentos del Mundo” como parte del Módulo 2 del Curso Diseño de Proyectos Educativos Innovadores con TIC, selecciono el Instituto Valencia de Don Juan de Madrid.

IVDJ Detalle edificio

Un impresionante y desconocido museo que se encuentra tras los muros fascinantes de  un palacio en el centro de Madrid.

Creado por don Guillermo de Osma  y su esposa Adelaida, XX Condesa de Valencia de don Juan.

Ella heredera de una importante colección de su propia familia y él un político y diplomático, que estudió en Oxford (Reino Unido) y compartió con su esposa y su suegro el amor por el arte y el coleccionismo. Su vida como embajador le permitió acceder a piezas y fondos que les llevaros a atesorar un excepcional conjunto de cerámicas, artes decorativas, armas, muebles, pinturas, y una extraordinaria biblioteca con fondos desde la Edad Media al siglo XIX.

IVDJ Detalle escultura

Construyeron su gran palacete para alojar desde el principio su extraordinaria colección que se iría ampliando con los años. Mientras duró la construcción, una selección de las mejores piezas estuvo expuesta en el Museo Arqueológico Nacional.

IVDJ Detalle Mueble

Al no tener hijos cedieron su fabulosa colección al Estado Español con el mandato de facilitar la investigación y divulgar sus fondos.

El museo atesora importantes colecciones de acuerdo a los gustos de sus propietarios que trataban de ir completando con piezas que aportasen y cubriesen los fondos de sus diversas colecciones:

Cerámicas desde la Edad Media, musulmanas y cristianas de los distintos  talleres y alfares:

  • nazaríes,
  • Manises,
  • Alcora,
  • Puente del Arzobispo,
  • y porcelanas del Buen Retiro, Capodimonte, Meissen, etc.
  • Tapices
  • Muebles: bargueños, escritorios, sillas, relojes, esculturas
  • Armas y armaduras
  • Sellos y monedas
  • Orfebrería
  • Tejidos, alfombras

Pintura de diferentes escuelas y con obras de autores como Goya, El Greco, Claudio Coello, Pantoja de la Cruz

IVDJ Detalle biblioteca

Una inmensa biblioteca con ejemplares desde la  Edad Media hasta el s XIX y de entre los que destacan los archivos de los Secretarios de Felipe II

(Para ver todas las imágenes, pulsa la flecha que aparece debajo de la foto).

Hoy en día el palacio y sus fondos están abiertos a investigadores, de acuerdo al deseo de sus fundadores y a visitantes previa solicitud.

Este es el tablero creado en Padlet que incorpora los hitos principales del Instituto Valencia de Don Juan.

Padlet Instituto Valencia de Don Juan

Y aquí podrás ubicar el lugar dónde se encuentra este edificio.

Gracias por tu atención y como suele ser habitual, se agradecen tus comentarios. Puedes suscribirte o seguir el blog, pulsando el botón “seguir” en la parte inferior de la columna derecha.

Referencias:

Madrid de un vistazo

Wikipedia

Archivo del Instituto

Imagen

Porteador nepalí

NEPAL: el país de los Himalayas

(En esta entrada relatamos la parte del viaje que transcurrió en Nepal. Si quieres ver los detalles de Tibet, pulsa en este enlace y si quieres leer la parte relativa a nuestra escala en Doha (Qatar) pulsa aquí.)

Nepal es un paraíso natural a la sombra de los Himalayas.

El país es conocido como lugar para practicar lo que en inglés llaman “trekking”, es decir paseos y rutas de travesía y escalada en las montañas pero además es mucho más que eso, conservando un patrimonio artístico y una riqueza cultural realmente sorprendente.

 El primer contacto con el país es su capital, Katmandú, una ciudad grande y caótica, a primera vista desordenada y llena de un tráfico infernal y ruidoso. Pero tras esa primera impresión se esconden lugares impresionantes.

El centro acoge el Durbar o Palacio Real, una serie de edificios oficiales, templos y plazas que recogen una parte importante del legado del reino de los Newa, los antiguos pobladores del país que se caracterizan por los edificios construidos en ladrillo, adornados con maderas ricamente talladas en forma de ventanas, puertas, balcones, miradores y celosías. Los tejados con varios pisos en forma de pagodas dan un sabor único a estos edificios, constituyendo un escenario casi teatral que acompaña la vida cotidiana de los nepalíes, sus ritos, celebraciones, mercados y otras ceremonias.

Durbar Katmandú
Durbar Katmandú

Por casualidad llegamos a la ciudad el día 8 de septiembre de 2014 que es un día especial: el día en que la Kumari sale a visitar a sus fieles. La Kumari es una tradición medieval conservada en varias ciudades del país y que tiene en Katmandú su máximo esplendor: cuenta la leyenda que uno de los reyes legendarios del país solía reunirse con la diosa Durga para consultarle acerca de los asuntos del gobierno. Esa reunión generaba celos en la reina quien le prohibió volver a verse con la diosa. La diosa se comprometió a seguirse apareciendo al rey para aconsejarle en forma de una niña para que no provocase celos a la soberana. A partir de ahí, los nepalíes eligen a una niña de 4 años a la que convierten en diosa viviente. Se traslada a vivir a un palacio en el Durbar donde vivirá y será venerada por su pueblo hasta que se convierta en mujer y tenga la primera menstruación. En ese momento deja de ser la Kumari y una nueva niña será elegida y pasará a ser la nueva diosa niña viviente a través de un largo proceso en el que tiene que cumplir 32 requisitos que van desde su carta astral hasta el color de sus ojos y finalmente superar sin asustarse una ceremonia en que, disfrazados de demonios con máscaras medievales, sus súbditos le ofrecerán ciertos objetos que pertenecieron a la anterior Kumari. Aquella niña de entre las candidatas que supere todas esas pruebas se convertirá en la nueva diosa viviente.

http://www.huffingtonpost.com/2014/04/25/kumari-nepal-living-goddess_n_5107543.html
Kumari

Sólo puede abandonar el palacio un día al año, que coincidió con el día en que nosotros llegamos a la ciudad. La diosa niña es sacada a hombros y pasea en tres palanquines o carrozas para saludar a sus fieles que se agolpan en cada rincón del centro de la ciudad en una ceremonia espectacular a la que acude el gobierno, todo el cuerpo diplomático acreditado en sus coches oficiales con sus banderas y miles de nepalíes que viajan del país para ver a su diosa  y que ocupan la gradas de los templos, las calles y rincones engalanados para la ocasión.

Fiesta de la Kumari
Desfile en la fiesta de la Kumari

En Katmandú, además de esta zona del centro, hay templos en cada rincón de las callejuelas estrechas y caóticas donde las ofrendas en forma de alimentos y flores se mantienen siempre frescas para los dioses. Los nepalíes son  budistas e hinduistas en su mayoría y ambos cultos se mezclan aquí compartiendo templos y plegarias en una curiosa combinación llena de colores, olores e imágenes.

Los rincones del barrio de Thamel, el barrio para los turistas, están abarrotados de tiendas de artesanías, tallas de madera, metales, telas, alfombras y también artículos deportivos para la escalada, restaurantes, cafeterías, hoteles.

Nosotros nos alojamos en una zona más alejada del centro, la zona conocida como Boudanath, el barrio alrededor de la maravillosa Stupa de Bouda, un templo budista tibetano donde se han ido instalando los miles de refugiados tibetanos que habían tenido que huir tras la invasión china.

La zona de Boudanath es un auténtico remanso de paz de calles peatonales, templos y jardines donde  uno olvida  el ajetreo del tráfico de Katmandú y puede acompañar a los budistas que rodean la Stupa en el sentido de la agujas del reloj, haciendo girar los rodillos con plegarias para que éstas se eleven al cielo y dispersen los buenos deseos por el mundo. Ésta tradición, junto a la de las banderas de oración constituyen uno de los elementos externos más agradables y bonitos del budismo, puesto que los fieles “comparten” sus buenos deseos y peticiones con los demás. Los ojos de Buda observan desde arriba vigilando los cuatro puntos cardinales y convirtiéndose en una compañía omnipresente y tranquilizadora que es visible desde cualquier parte del barrio. En esta zona los restaurantes y tiendas de recuerdos invitan a disfrutar y compartir la experiencia bajo la atenta mirada de la divinidad.

Ojos de Buda
Boudanath, Katmandu

también impactan los fieles que recorren el camino postrándose sucesivamente en un dificilísimo ejercicio en el que primero se arrodillan y luego se tumban postrados completamente para a continuación volver a incorporarse y así continuamente docenas de veces en un alarde de fortaleza física en que sólo la práctica continuada impide que sus espaldas se quiebren. Cualquier persona de cualquier edad y condición física es capaz de hacer lo que en occidente sería una hazaña de gimnasio. La dureza de su vida y su trabajo físico les permite tener una gran flexibilidad.

Alrededor, en la callecillas estrechas uno puede encontrar distintos monasterios y templos en los que ver a los niños aspirantes a lamas con sus túnicas de color azafrán y mostaza y sus pequeñas cabezas rapadas. Ver cómo salen de sus clases se convierte en un espectáculo pues no dejan de ser niños que marchan en fila detrás de sus profesores con una mezcla de marcialidad y espontaneidad, persiguiéndose y jugando como cualquier niño que acaba sus clases. Destaca la alegría que desprenden y su curiosidad hacia esos extraños extranjeros que les observamos con tanto interés como ellos a nosotros mientras nos saludan o bromean sobre nuestro aspecto.

Niños estudiantes budistas
Boudanatah, Katmandú

La riqueza de sus templos, con pinturas murales y figuras de buda y sus dioses, así como los incensarios donde siempre están quemándose barras de incienso, las ofrendas de los fieles para purificar el aire (de nuevo tradiciones compartidas, nos recuerdan a nuestro botafumeiro).

También es impactante en las afueras de la ciudad la zona de las cremaciones de los cadáveres de los difuntos en los Ghats de Pashupatinah donde al aire libre se despedirá al fallecido mientras la vida continúa. Ese aspecto de la muerte que ellos viven de una forma natural, como la etapa última de la vida pero exenta del desgarro que provoca en occidente es una más de las lecciones que el lejano oriente nos proporciona.

En las cercanías de la capital, convertidas ya casi en barrios de la misma, nos encontramos con otras dos ciudades Patrimonio de la Humanidad,  las impresionantes Bhaktapur y Patan.

Tanto ellas como la propia Katmandú fueron antiguamente pequeños reinos independientes y sus reyes rivalizaron en construir ciudades y monumentos que perpetuasen su poder.

Bhaktapur es una impresionante ciudad medieval llena de calles, palacios, templos y mercados.

Bakhtapur

De nuevo la arquitectura Newa unifica el estilo arquitectónico del Durbar o palacio real. Las estatuas de piedra de animales adornan las gradas de los templos y la madera maravillosamente tallada en ventanas y celosías en balcones y los dinteles de las puertas reproducen animales y diversos tipos de ofrendas.

Lugares como la Puerta Dorada, entrada al palacio, llevan a un laberinto de patios y corredores donde poder admirar nuevos templos o incluso fuentes y estanques, como el que reproduce la fuente de la Neruda, la mítica serpiente protectora con su cabeza de bronce al borde del agua. Cruzar las puertas de estos edificios es adentrarse en un mundo de leyendas que nos transportan a otra época, a otros mundos.

La ciudad está viva y hoy es un museo al aire libre donde hoteles, mercados y tiendas de recuerdos se mezclan con templos y pequeños talleres artesanales, de cerámica, de tallas de madera, marionetas, etc. En una de las plazas de la ciudad podemos encontrar el impresionante  relieve del Pavo Real, una de las más famosas ventanas talladas de todo Nepal que se reproduce en fotos y tallas a lo largo de todo el país.

En Patan, la magistral plaza del Durbar, de nuevo un museo de la arquitectura  Newa, con su palacio, sus templos, sus tejados en forma de pagoda o sus columnas conmemorativas de los reyes nos cuentan la historia del país. El espectáculo de las gentes yendo y viniendo hace que se pasen las horas sin darse uno cuenta. En los alrededores de la plaza se suceden los patios privados de vecinos que albergan stupas o templos. Todas las callejuelas albergan en sus bajos talleres y tiendas, en éste caso de estatuas religiosas: budas, bodishatbas, o figuras de la diosa Shiva, o del dios elefante Ganesh, que parecen vigilar la vida desde sus escaparates como si fuesen otros vecinos menos terrenales y más preocupados por los grandes asuntos de la humanidad.

Tras estas visitas del centro del país, viajamos al noroeste en coche, dónde el paisaje se transforma cruzando poblaciones, valles, ríos caudalosos y montañas siempre verdes y cubiertas de bosques,  que serpentean a lo largo y ancho del país.

Deslizamiento de tierras en Nepal
Deslizamiento de tierras en Nepal

Antes de llegar tuvimos que hacer uno de los famosos trekking porque las lluvias del mes anterior, habían causado 95 fallecimientos, más de 200 personas desaparecidas y habían destruido unos cinco kilómetros de carretera y no había forma de pasar, salvo caminando. Había que recorrer el camino que había dejado el derrumbe de la montaña: cruzar el río desplazado, subir colinas y bajar hasta la siguiente ciudad. Fue una experiencia muy divertida, nosotros íbamos preparados para cruzarlo pero el problema eran los equipajes: ¿cómo íbamos a trepar como cabras con las maletas a cuestas? La solución fue muy peculiar: nuestro guía había contratado unos porteadores que llevarían nuestro equipaje a cuestas mientras nosotros caminábamos. La imagen era curiosa: En el punto donde desaparecía la carretera coincidíamos muchos extranjeros perfectamente equipados para la montaña, pero los porteadores, acostumbrados a calzar siempre sus “chanclas” nos recomendaban quitar nuestras preciosas botas y ponernos unas chanclas como ellos pues les daba pena que se manchasen de barro. El camino fue impresionante con unas filas interminables de personas en una peculiar romería: los extranjeros tratábamos de continuar nuestro viaje mientras los locales nepalíes porteaban sus grandes sacos y fardos con las mercancías que, provenientes de China, debían llegar a la India y al resto de Nepal pero que el corte de la carretera no permitía continuar. Un río de gentes cruzando los ríos desbordados por la naturaleza mientras los nepalíes trataban de reconstruir el camino cortado.

Porteador nepalí
Porteador nepalí

Tras ésta aventura, nuestro destino era la legendaria ciudad de Gorkha. Esa ciudad, anclada en las alturas, fue el origen de Nepal. En el siglo XVIII era sólo uno más de los pequeños reinos en que estaba dividido el país pero el rey de Gorkha emprendió desde las montañas la conquista y unificación de todo el país, conquistando los valles y ciudades en una gran hazaña, que aún hoy, vistas las dificultades del terreno, nos asombra.

 Tras muchas horas de trayecto se hizo de noche mientras nuestro conductor seguía ascendiendo por las montañas casi a oscuras y mientras íbamos cruzando pequeños pueblos y aldeas. Finalmente llegamos a Gorkha, que hoy es un pequeño pueblo encaramado en la cumbre de las montañas. El pueblo, tan lleno de vida como todo el país se despierta temprano y comienzan los desfiles de agricultores, artesanos, niños que van a su escuela perfectamente uniformados, vendedores, etc. Aún hay que seguir subiendo hasta la cima de la montaña más alta. Allí el coche ya no puede pasar y entonces comienza la ascensión al Durbar, otra joya arquitectónica escondida entre las nubes. Más de 1.500 escalones de piedra nos llevan a la ciudadela donde se encuentran el palacio y varios templos hinduistas. También se encuentra allí la cueva donde vivió en soledad y meditación uno de los santones hindúes.

Durbar de Gorkha
Durbar de Gorkha

 De nuevo el ladrillo,  la madera y los tejados conforman una espectacular fortaleza rodeada de murallas y de la selva perdida entre las nubes. Cuando se despejan las nubes se divisa la totalidad del valle, allí abajo, resaltando la sensación de poder que sintieron los reyes de Gorkha.

 Los británicos nunca consiguieron conquistar estas tierras por la dureza del terreno y la fiereza de sus gentes. Por ello decidieron dejar que Nepal continuase siendo un país independiente que sirviese de tapón a la expansión de la India. En agradecimiento, los nepalíes enviaron un destacamento con los soldados más fieros, luchadores y fieles, que recibieron el nombre de “Gurkas”, y que se hicieron famosos en las guerras coloniales contra los cipayos y hasta en las guerras mundiales luchando en apoyo a los ejércitos británicos.

Finalmente dejamos Gorkha para viajar a la última de las maravillas nepalíes que tuvimos la suerte de visitar, la ciudad de Bandipur.

De nuevo una ciudad a más de mil metros de altura (1.030) rodeada de profundos valles.

Esta preciosa y pequeña ciudad, hoy llena de hoteles, casas de huéspedes y restaurantes para turistas, ha guardado el encanto de la vida entre las montañas.

Nuestro hotel estaba situado junto a la explanada de las higueras, un inmenso balcón sobre el valle con la gran cordillera del Himalaya y las grandes cumbres nevadas. A esta explanada, presidida por cinco inmensos árboles milenarios, viajan en otoño miles de nepalíes y turistas para contemplar al amanecer las inmensas montañas blancas. Están tan altas que suelen cubrirse de nubes que las tapan y por ello el único momento para verlas es el amanecer. Por la ubicación de nuestro hotel tuvimos la inmensa suerte de poder ver amanecer desde el balcón de nuestra habitación en uno de los espectáculos más fascinantes que la naturaleza puede ofrecer: la inmensidad blanca como telón de fondo de los verdes valles y el cielo increíblemente azul poniendo marco a esa maravilla. Realmente la joya de la corona de nuestro viaje a Nepal.

Amanece en el Himalaya
Vista desde la cara sur en Bandipur

 Al día siguiente regresamos a Katmandú con la sensación de que aún nos quedaba mucho por descubrir en este inmenso y desconocido país: Pokhara  y su lago, el Annapurna, el parque de Chitwan  y sus animales salvajes.

Aún tuvimos tiempo para comprar algunos recuerdos para la familia: pashminas, abrigos de lana de yak y una espectacular alfombra nepalí hecha a mano que hoy cubre nuestro salón en recuerdo de aquél lejano y fascinante país al que esperamos poder regresar algún día.

Si necesitas ayuda para configurar tu escapada a Nepal, nosotros contamos con la experiencia y profesionalidad del personal de la agencia Truante Travel & Tours

Esperamos que te resulte de utilidad nuestro testimonio y encantados Santiago López Rodríguez y yo de recibir tus comentarios, sugerencias y opiniones.

Si quieres ver un pequeño álbum con una selección de fotos de Nepal, puedes visualizarlo en este tablero de Pinterest

Si quieres leer algún otro post sobre Nepal, tras el dramático terremoto del 25 de abril de 2015, puedes seguir los enlaces de Nos comprometemos con Nepal y con Haití y La vida en Nepal antes del Terremoto

Las líneas de Nazca (Perú)

Esta entrada, es una de las cuatro escritas con motivo de un viaje a Perú en Septiembre de 2015.

Para leer sobre las ciudades coloniales de Perú, pulsa aquí: Ciudades coloniales de Perú

Para leer sobre la Culturas Preincaicas del norte de Perú, pulsa aquí: Culturas Preincaicas del norte de Perú

Para leer sobre el Machu Picchu, pulsa aquí: Machu Picchu (Perú)

La región alojó a una gran cultura que dio a luz a las Líneas de Nazca, inmensas figuras dibujadas sobre la arena ennegrecida del desierto, sobre la que excavaron hace cientos o miles de años unas rozas de arena más clara con formas de animales: colibrí, mono, cóndor, ballena, etc. que alcanzan hasta los casi 300 metros de largo cada una.

Sólo se pueden apreciar desde el aire en las avionetas que las sobrevuelan.

Se desconoce para qué se hicieron, tal vez eran una especie de gran dibujo a modo de ofrenda o bien un calendario solar aunque las propuestas incluyen a posibles mensajes hacia el espacio exterior y los extraterrestres.

(Para ver todas las fotografías, pulsa la flecha en la parte inferior).

Si bien carecen de ningún respaldo científico y son simplemente una muestra del gran conocimiento sobre la situación astronómica y climatológica, común a todas las culturas agrarias que dependían del sol y del temible fenómeno de El Niño, que arrasaba con sus intensas lluvias, cíclicamente la costa del Pacífico en el continente.

Esperamos que te resulte de utilidad nuestro testimonio y encantados Santiago López Rodríguez y yo de recibir tus comentarios, sugerencias, opiniones y “me gusta”.

Machu Picchu (Perú)

Esta entrada, es una de las cuatro escritas con motivo de un viaje a Perú en Septiembre de 2015

Para leer sobre las ciudades coloniales de Perú, pulsa aquí: Ciudades coloniales de Perú

Para leer sobre la Culturas Preincaicas del norte de Perú, pulsa aquí: Culturas Preincaicas del norte de Perú

Para leer sobre la Líneas de Nazca (Perú), pulsa aquí: Las líneas de Nazca (Perú)

Hablar del Machu Picchu es hablar de historia, de arquitectura, de ingeniería, de urbanismo, de naturaleza, de religión, de etnografía, de paisajismo pero también de leyenda: es un lugar único en el mundo porque además tiene la gran particularidad de poder ser visto desde casi 360 grados a su alrededor, paseando por las terrazas y bancales, y por los senderos de las montañas próximas lo que permite verlo, también, desde lo alto. Realmente faltan los adjetivos para describirlo: magnífico, espléndido, mágico. Éstos se quedan cortos para transmitir lo que uno siente allí, la energía, la naturaleza y la belleza creada por el hombre en una ciudadela, templo y palacio incomparables.

Sus orígenes son inciertos, fue construida muy tarde, a mediados del siglo XV, una vez que los Incas, que “sólo” eran un pueblo más de la zona consiguieron derrotar y conquistar a los demás pueblos, nazcas, mochicas, etc. e imponerse por la fuerza a todos ellos y someterlos dominando un inmenso imperio que ocupaba toda el área andina, desde el norte de Chile a Colombia y desde Perú a Bolivia y Ecuador.

Los Incas, cuya capital política estuvo en Cusco / Cuzco el llamado “ombligo del mundo” decidieron construir la ciudadela de Machu Picchu en un alarde de ingeniería, puesto que al estar construida sobre ambos lados de una montaña en mitad de un clima muy lluvioso, el gran peligro era que el agua rompiese las construcciones y pudriese todo el conjunto.

(Para ver todas las fotografías, pulsa la flecha en la parte inferior).

Pero el gran conocimiento alcanzado en ésta materia les llevo a invertir lo mejor de su ingenio en crear un sistema de cimentación con varias capas de piedra y arena, así como desagües que permitieran evacuar todas esas lluvias. Los muros a base de piedras ciclópeas permitieron asentar un terreno sobre el que luego edificaron sus imponentes construcciones, el Templo del Sol, el Palacio del Inca, casas y palacios de la nobleza y el pueblo, almacenes, templos, plazas para la celebración de juegos y ceremonias, observatorios astronómicos, terrazas para el cultivo, creando un maravilloso conjunto urbano donde llegaron a vivir unas 500 personas en casas de piedra con techos a dos aguas de brezo, muy resistente al agua, pero que no ha sobrevivido a los siglos de abandono y que permaneció envuelto entre las nubes y las brumas del misterio durante siglos. No se sabe para qué se erigió esta maravilla, tal vez fue algo así como un palacio de recreo para el Inca (en realidad Inca era el nombre genérico del soberano, y se le añadía el nombre propio, el Inca Atahualpa, el Inca Capac), un lugar en el Valle Sagrado entre las tierras altas de Cuzco y la selva, escarpado en las montañas en un lugar de una belleza única.

Desconocemos el motivo por el que fue abandonada a la llegada de los españoles con Pizarro ya no vivía allí nadie, ni fue usado para defenderse, los combates se entablaron en otros lugares como Ollantaytambo o la propia Cuzco. Las crónicas hablan de un lugar pronunciado en quechua que sonaba parecido a “piquio” y que tal vez fuese Machu Picchu, pero la ciudadela permaneció ajena al devenir de los tiempos durante siglos, aunque nunca olvidada, pues se habla de ella en el siglos XVI y en el XVIII y los campesinos la conocían.

Ya a principios del siglo XX unos peruanos regresan y dejan sus nombres grabados en una especie de grafitis y será en 1911 cuando guíen hasta allí al explorador norteamericano Hiram, quien, fascinado por los restos casi ocultos entre la selva, regresará con una expedición científica y dará a conocer al mundo esta maravilla.

Como vemos, a la propia belleza de las construcciones y el paradisíaco entorno natural entre montañas de miles de metros se une el aroma del misterio y la leyenda, aunque uno ha visto mil veces las fotos y los documentales en televisión, una vez que asciendes allí todo queda sobrepasado por la realidad. Realmente merecería la pena cruzar el mundo entero sólo por contemplar ésta joya.

Esperamos que te resulte de utilidad nuestro testimonio y encantados Santiago López Rodríguez y yo de recibir tus comentarios, sugerencias, opiniones y “me gusta”.

Ciudades coloniales de Perú

Esta entrada, es una de las cuatro escritas con motivo de un viaje a Perú en Septiembre de 2015.

Para leer sobre la Culturas Preincaicas del norte de Perú, pulsa aquí: Culturas Preincaicas del norte de Perú

Para leer sobre la Líneas de Nazca (Perú), pulsa aquí: Las líneas de Nazca (Perú)

Para leer sobre el Machu Picchu, pulsa aquí: Machu Picchu (Perú)

Las ciudades coloniales de Perú son ejemplos preciosos de la mejor arquitectura del “Nuevo Mundo” y han sido reconocidas como Patrimonio de la Humanidad: Lima, Cuzco, Arequipa, Trujillo y otras.

Lima: el centro colonial, alrededor de la gran Plaza de Armas, la típica plaza mayor de las ciudades castellanas y que reúne un conjunto de palacios, iglesias, conventos, casonas y edificios públicos de una belleza insuperable.

4 Lima

La mezcla de estilos, hace que el estilo de la época, el Barroco, se adaptase magníficamente a los gustos indígenas, dando lugar a diversas variantes del barroco colonial, limeño y cusqueño.

Lo mejor de ambos mundos puesto al servicio de la Colonia para recalcar el poder político del Virrey, en nombre del Rey de España, y el poder religioso de la Iglesia Católica del Barroco.

El palacio del Gobernador, el arzobispal y otros combinan la piedra con la madera de los preciosos balcones con celosías que realzan los imponentes edificios. Los colores vivos de las paredes del resto de casas y palacios terminan de componer un conjunto tan original como impresionante.

Destacan en el conjunto la citada Catedral, los conventos de Santo Domingo o San Francisco, las Iglesias de la Merced, etc.

Entre los palacios, el del Gobernador, que es la residencia actual del Presidente de la República y en su patio se celebra a diario una colorida ceremonia del cambio de Guardia en que a la marcialidad de los vistosos uniformes se une la música de melodías populares y el final en que los soldados hacen el cambio de guardia con el marcial “Paso de la oca” bajo la melodía nacional ” El cóndor pasa”.

1 Lima

Otros edificios impresionantes son la Casa Torre Tagle o el Ayuntamiento, o los palacios sede de fundaciones junto a Santo Domingo, o los antiguos edificios de Correos, o la antigua estación, hoy Museo de Literatura especialmente dedicado al Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa.

5 Lima Torre Tagle

Los cafés completan el encanto de ésta parte de la ciudad.

Luego están los elegantes y cosmopolitas barrios, como la mítica Miraflores, o San Isidro o el encantador bario de Barranco.

Cuzco:

La maravillosa antigua capital de los Incas, a la que ellos llamaban “el ombligo del mundo” es otra de esas ciudades impresionantes del Perú. De todas ellas es la que más se parece a ciudades en Extremadura como la propia ciudad de Trujillo o Cáceres.

La excepcional Plaza de Armas rodeada de soportales porticados está presidida por la inmensa Catedral,

16 Plaza de Armas Cuzco

con sus dos iglesias adosadas llamadas El Triunfo y el Templo de la Sagrada Familia, y por la también magnífica Iglesia de la Compañía,

13b Iglesia de la Compañia, Cusco

casi otra catedral por su tamaño y belleza, con el mayor retablo de América. En el centro de la plaza, la estatua del último Inca, dorada y presidiendo el centro del mundo tiene algo de mágica cuando brilla dorada al sol.

11 Cusco

Las callejuelas que salen de la plaza están llenas de iglesias, de  docenas de palacios con claustros de piedra que hoy son hoteles, museos, tiendas y hasta bancos. Las plazas, como la de la Municipalidad, la de San Francisco o la de las Anunciadas son un auténtico museo de arquitectura colonial e incluso hay murallas y restos de edificios Incas incorporados, como el gran templo de la Coricancha,

15 Templo Qoricancha

mantenido en el claustro del hoy Convento de Santo Domingo o los muros incas que recorren una calle entera mostrando la arquitectura de muros ciclópeos, es decir, de enormes piedras cortadas milimétricamente para encajar sin ningún cemento.

13 Cusco

Realmente es una ciudad única e irrepetible que merece la visita durante varios días.

Arequipa:

Otra de las ciudades patrimonio de la Humanidad en Perú.

Su inmensa y porticada Plaza de Armas está presidida por la gran fachada de la catedral con sus dos torres que constituye un grandioso escenario de docenas de metros de largo las calles en cuadrícula se van extendiendo alrededor llenas de palacios con preciosos patios de piedra que hoy albergan la universidad, bancos, hoteles y restaurantes.

Es especialmente espectacular el Monasterio de Santa Catalina, una auténtica ciudad dentro de Arequipa, con calles y viviendas en que residían las damas de la alta sociedad que se retiraban allí a vivir sus últimos años dentro de la ciudadela. En la zona de las monjas, hoy un gran museo de arte, con cuadros de la escuela cuzqueña, una enorme custodia barroca, muebles y esculturas conforma un lugar realmente espectacular.

Los patios se suceden con sus claustros pintados en colores azules, blancos, rojizos, etc. y las callejuelas internas que no ocultan su origen. Córdoba, Sevilla, Granada, o Málaga constituyen un destino que nadie puede perderse.

(Para ver todas las imágenes, pulsa la flecha que aparece debajo de la foto).

Trujillo:

Otra de las preciosas ciudades coloniales en el norte de Perú.

Su espléndida Plaza de Armas, cuadrada e inmensa, como todas las del país es un reflejo claro de su historia. Presidida por la catedral, con el magnífico edificio de la municipalidad, del gobierno, y los palacios con balcones de madera y paredes pintadas de vivos colores: albero, azul metálico, teja, realmente impresiona.

En las calles cuadriculadas de los alrededores se repite el mismo esquema de palacios, conventos, iglesias y otros edificios.

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Esperamos que te resulte de utilidad nuestro testimonio y encantados Santiago López Rodríguez y yo de recibir tus comentarios, sugerencias y opiniones.

Culturas preincaicas del norte del Perú

Esta entrada, es una de las cuatro escritas con motivo de un viaje a Perú en Septiembre de 2015.

Para leer sobre las ciudades coloniales de Perú, pulsa aquí: Ciudades coloniales de Perú

Para leer sobre la Líneas de Nazca (Perú), pulsa aquí: Las líneas de Nazca (Perú)

Para leer sobre el Machu Picchu, pulsa aquí: Machu Picchu (Perú)

Hoy hemos conocido los grandes restos arqueológicos de las culturas Chimú  y Mochica.  

Los Chimú desarrollaron una potente civilización agraria entre los siglos VIII y XIV DC. La capital de su territorio era la ciudad de Chan-Chan, la mayor estructura de barro cocido que se haya construido en el mundo. A base de ladrillos de arcilla construyeron una serie de ciudadelas 10, caracterizadas por grandes patios rodeados de zonas administrativas, políticas, ceremoniales, lagos artificiales y finalmente las tumbas de los dirigentes. Una vez que uno moría era momificado y enterrado junto a sus bienes (no se heredaban), allegados, animales, etc. y la propia tumba se convertía en mausoleo, quedando sellada y tal vez abandonada para empezar a construir una nueva ciudadela.

Mapa Chimu

Una inmensa muralla protegía todo el conjunto. El trazado laberíntico dificultaría eventuales ataques externos. Enormes depósitos de agua así como grandes almacenes permitirían abastecer a sus habitantes. Las paredes y muros de todo el conjunto estaban recubiertos de bajorrelieves de barro dibujando figuras geométricas, ardillas, peces, pelícanos, zorros, redes y olas del mar, posiblemente coloreados, si bien el tiempo ha borrado dichos colores.

En las afueras de la gran ciudad, los templos eran estructuras parecidas a las mastabas egipcias con rampas para subir a las terrazas superiores y estancias en las que almacenar las ofrendas. También ahí los muros estuvieron recubiertos de bajorrelieves en los llamados “Huacas“, es decir templos / pirámides llamadas por sus dibujos del Arcoíris, de la Esmeralda, etc. un prodigio de la construcción, la planificación y la ingeniería en mitad del desierto y junto al mar.

En el siglo VII la irrupción del fenómeno meteorológico de “El niño“, con intensas y devastadoras lluvias, imposibles de aplacar por los sacerdotes, les habría hecho perder la confianza del pueblo en sus poderes hacia el mundo de los dioses y el régimen religioso habría dado paso a un mayor peso del poder civil.

Por la tarde hemos visitado los recintos sagrados de otra civilización, la Mochica, anterior en el tiempo a la Chimú, que se desarrolló antes del siglo II de nuestra era. Los restos más impresionantes son los de las Huacas de la Luna y la Huaca del Sol. Se trata de inmensos templos escalonados (hasta 5 niveles superpuestos) que se habrían construido también con ladrillos de barro y adobe.

A diferencia de los Chimús, los mochicas fueron construyendo en altura sobre los templos anteriores, con la particularidad de que el templo precedente era, por algún motivo desconocido “enterrado” entre ladrillos de adobe y se construía sobre esa base de nuevo…. tal vez en algún tipo de rito que marcase diferentes épocas.

Cultura Mochica

Gracias a haber sido recubiertos y las estancias rellenadas de ladrillos de barro, los dibujos de los frisos se han conservado en perfecto estado y muestran sus colores y formas como si por ellos no hubiesen pasado los siglos. En la parte superior había una terraza, a los pies de la gran montaña, ésta sí, natural, en forma de pirámide y en dicha terraza se sacrificaba a los esclavos (no eran extranjeros, sino Mochicas) a los que previamente se encerraba durante semanas en celdas y se les suministraban sustancias estupefacientes hasta hacerles perder la consciencia y entonces eran sacrificados allí.

El lado norte de la Huaca es la joya de la corona, un inmenso muro de más de 20 metros recubierto con los 5 pisos de frisos que representan los esclavos, los danzantes, arañas, y una gran serpiente en el piso superior. Realmente el poderío constructivo y decorativo desplegado allí es impresionante y de nuevo, el hecho de haber sido cubiertos de ladrillos han preservado durante siglos éste increíble vestigio. Los siglos habían transformado estos templos en apenas colinas y las fotos del año 1998 muestran una montaña cuyo interior era inimaginable para los arqueólogos hasta que un arqueólogo alemán, por comparación con las pirámides aztecas “imaginó” que aquellas extrañas montañas podrían no ser naturales….y empezó la aventura de su excavación. Los interrogantes de por qué se construyó y luego se tapó todo seguirán ahí esperando encontrar alguna explicación. En la Huasca del Sol apenas se ha comenzado la excavación y aún parece casi una montaña más. Realmente es un vestigio arqueológico descomunal.

Más al norte en la provincia vecina se encuentra la Huaca del Brujo, otro yacimiento arqueológico excepcional con tres huacas al borde del mar que reproducen el mismo esquema de lugares sagrados con templos en pisos superpuestos. Aquí, en el piso superior se encontró la tumba de una mujer dirigente, la Señora de Cao, de unos 45 años de edad que habría muerto tras un parto, y en su tumba aparecieron ajuares y joyas de oro y plata con un nivel de orfebrería avanzadísimo y de una calidad excepcional que han sido datados en el año 300 de nuestra era, muy anteriores a su colega Moche el Señor de Sipán pero casi 5 siglos antes, en un momento en que aún el poder político y el religioso estaban unificados en la persona de la todopoderosa Dama de Cao. Junto a ella una sirvienta y un centinela aparecen en sendas tumbas, en posición fetal.

La suerte de que la citada Huaca estuviese cubierta de ladrillos y arena evitaron que fuese profanada y así ha llegado hasta nosotros éste vestigio del pasado que aún conserva la piel tatuada con dibujos de serpientes. Realmente ha sido un broche de oro a nuestro acercamiento a las culturas preincaicas peruanas, desde que conocimos a las Nazca, las Paracas, la Moche o Mochica y la Chimú, todas ellas apasionantes y envueltas en el misterio de los siglos, el olvido durante siglos y en las arenas del desierto.

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Referencias:

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Escala en Doha: Museo de Arte Islámico

(En esta entrada relatamos la parte del tránsito de casi 24 horas en Doha (Qatar). Si quieres ver los detalles de Tibet, pulsa en este enlace. Si quieres ver la entrada relativa a Nepal, pulsa aquí )

 Aprovechando la escala en nuestro vuelo en el pequeño y rico emirato del golfo pérsico, habíamos decidido hacer una pequeña estancia en el viaje de regreso en Doha y visitar la ciudad. Para los viajeros hacia Asia procedentes o con destino a Europa, la ubicación de Doha es perfecta para en el trayecto de ida o en el de regreso, hacer una pequeña escala de 24 ó 36 horas.

Doha es una de las ciudades futuristas que el petróleo ha levantado en mitad del desierto, en un espectáculo disparatado pero a la vez muy interesante.

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Vista general de Doha

La arquitectura del siglo XXI ha levantado, igual que en Dubai, una inmensa colección de rascacielos de titanio y cristal que sobresalen entre la bruma provocada por el intenso calor del desierto a modo de moderno espejismo. Los jeques han encargado en los últimos 20 años a los mejores arquitectos del mundo docenas de grandes edificios con los que convertir a sus ciudades en grandes puntos comerciales de encuentro, turismo y negocio. Su idea es que, cuando el petróleo se agote dentro de pocos años, sus ciudades se hayan convertido por si mismas en foco de atracción de negocios y turismo. Hoy en día ya lo han logrado, la propia Dubai atrae por si misma a millones de turistas que observan fascinados lo que el dinero, la ambición, la extravagancia y, por qué no decirlo, la falta absoluta de escrúpulos de estos dirigentes han conseguido crear de la nada en mitad del inhóspito desierto arábigo.

Con la polémica decisión de conceder la Copa Mundial de Fútbol de 2022  a Qatar, la oferta de mano de obra se ha multiplicado exponencialmente y ha provocado un éxodo de ciudadanos de Filipinas, Nepal, Bangladesh, India y otros tantos países del continente africano.

Las condiciones de trabajo de los millones de obreros sin apenas derechos que tienen que trabajar de sol a sol a temperaturas superiores a los 45 grados y sin coberturas sociales ni sanitarias son denunciadas por las organizaciones de derechos humanos continuamente. Los trabajadores, de los países pobres no tienen ni dinero ni tiempo de ocio que disfrutar.

Sin perder de vista este despropósito social y medioambiental que requiere de un consumo de energía salvaje para mantener los aires acondicionados a temperaturas insanas, así como el agua necesaria para dar vida a millones de personas en mitad del desierto y que son evidentemente insostenibles a todos los niveles. El resultado es, no obstante, impresionante.

La política de la familia real qatarí ha sido la de hacer de Doha un punto de encuentro cultural que muestre al mundo la cara más amable del mundo islámico musulmán y, en este caso árabe con la construcción de fabulosos museos diseñados por los mejores arquitectos occidentales. Las obras del futuro Museo de Qatar  dejan vislumbrar lo que será una inmensa rosa del desierto de miles de metros cuadrados y espectaculares cúpulas.

Maqueta Museo de Qatar http://images3.arq.com.mx/noticias/articulos/8470-1.jpg
Proyecto de edificio que albergará el Museo de Qatar (en construcción)

 El contenido de esos museos ha sido comprado a golpe de talonario sin escatimar ningún gasto y así es posible admirar grandes joyas de la cultura que sólo la falta total de escrúpulos y control de los recursos naturales del pueblo por parte de los jeques del golfo ha ido acumulando en todas las casas de subastas del mundo y quizá de otras formas menos transparentes.

La ciudad de Doha cuenta con un hermoso emplazamiento en una bahía lo que permite haber creado en el “downtown” un horizonte de edificios futuristas que se aprecian desde La Corniche, un inmenso paseo marítimo de más de seis kilómetros, donde se encuentran, al caer la tarde y bajar un poco el sofocante sol, los extranjeros occidentales con dinero que trabajan allí para las grandes compañías y que están haciendo deporte, junto a los locales qataríes que viven allí y los miles de turistas que pasean con sus cámaras de fotos.

Cúpula del Museo de Arte Islámico
Cúpula del Museo de Arte Islámico

La gran joya es el Museo de Arte Islámico

Imagen del edificio que alberga el Museo de Arte Islámico
Imagen del edificio que alberga el Museo de Arte Islámico

que es, sin lugar a dudas, el mejor del mundo en su género. Un imponente edificio alberga las colecciones de todas las artes que ha dado a luz el mundo islámico a lo largo de la historia: desde la India hasta el antiguo Al Andalus.

Corán
Museo de Arte Islámico

Se trata de un completísimo panorama de todo tipo de piezas: la escritura, los manuscritos e incunables, la cerámica, la escultura, armas y armaduras, instrumentos de medida (relojes solares, astrolabios, esferas armilares) alfombras, muebles, tapices, cuadros, ejemplares del Corán, objetos religiosos, hasta las joyas de los grandes príncipes indios musulmanes. Todo está allí expuesto de un modo espectacular. Su acceso es gratuito: es la contribución de estos jeques árabes para dar a conocer al mundo la riqueza cultural del mundo islámico.

Detalle de una de las piezas del Museo de Arte Islámico
Detalle de una de las piezas del Museo de Arte Islámico

Y el propio edificio es el cofre de tantas joyas, con su espectacularidad, su tamaño, sus escaleras y las vistas fabulosas desde la cafetería para contemplar el perfil o “skyline” de la ciudad.

Detalle de las escaleras del Museo de Arte Islámico
Detalle de las escaleras del Museo de Arte Islámico

Al salir del museo, el paseo por La Corniche permite ver los preciosos barcos de pesca de madera, hoy reconvertidos en restaurantes o barcos de paseo que evocan el pasado de ese pueblo que fue de pescadores y cultivadores de perlas. La visión de los barcos navegando por la bahía con los rascacielos al fondo es tan sorprendente como lo es ver a las familias qataríes paseando: los hombres con sus túnicas blancas impolutas y sus kufiyas o hattas, las telas a modo de gorros  sobre la cabeza y unos pasos atrás las mujeres de negro riguroso encarceladas en sus burkas, de nuevo una paradoja más de este sorprendente emirato medieval.

En fin,  como escala de paso en los largos viajes entre Europa y Asia (o viceversa), este tipo de cortas estancias de un día es una buena solución para desentumecer las piernas y conocer una realidad tan extraña e incomprensible como fascinante.

La imagen de la ciudad iluminada en la noche es un bonito recuerdo que pone fin a unas grandes vacaciones.

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Vistas de Doha al anochecer

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Si quieres ver un pequeño álbum con una selección de fotos de Doha, puedes visualizarlo en este tablero de Pinterest.

Palacio de Potala

Tíbet, el techo del mundo

(En esta entrada relatamos la parte del viaje que transcurrió en Tibet. Si quieres ver los detalles de Nepal, pulsa en este enlace y si quieres leer la parte relativa a nuestra escala en Doha (Qatar), pulsa aquí.)

Una nueva inmersión en nuestra querida Asia comienza con la visita a Tíbet. Una región autónoma de China, llena de reminiscencias: el Dalai Lama, el Potala, los Himalayas, el Everest, y todo y en su conjunto muy sorprendente:

Contrariamente a lo que pensábamos se trata de una región árida, en el sentido más amplio del término: el paisaje, pese a las iniciales expectativas, es sorprendente, las laderas norte del Himalaya no son lo que uno esperaría, paisajes alpinos cubiertos de bosques y nieves perpetuas. Antes al contrario, debido a la altitud de las cordillera del Himalaya, las nubes cruzan a la “cara norte” (la famosa North Face) ya sin apenas agua, y eso, unido a la extraordinaria altitud media, con docenas de montañas de más de 4.000 metros de altitud, hacen que la vida silvestre sea inexistente. Nos encontramos por tanto con un horizonte de valles con pobre vegetación y rodeados de grandes montañas marrones, sin flora alguna, ni árboles, ni arbustos ni hierbas, un paisaje más propio de los desiertos de Jordania o Atacama en Chile.

Esto, unido al clima extremo han ido modelando el carácter duro de sus gentes, y la dureza de su historia de aislamiento entre montañas infinitas ha convertido a los tibetanos en un pueblo encerrado en si mismo, con una vida volcada en el trabajo en el campo, la ganadería y la vida en los monasterios.

Por el contrario, sus templos y monasterios encierran la riqueza de historias, imágenes, leyendas y enseñanzas del budismo que da sentido espiritual y transcendente a esa dureza material: el Buda, que no es un dios sino un hombre que alcanzó ya la iluminación, es decir, que se liberó de los problemas, deseos y anhelos que complican la vida del hombre tras un camino de superación personal, hasta alcanzar ese nirvana que pone fin a la rueda de reencarnaciones que permiten ir mejorando (o empeorando) según se actúe con buenas obras o con malas acciones, en un proceso de premio y castigo natural que predispone al tibetano a no hacer daño a los demás (sean personas, animales o pequeños insectos, naturaleza). Cualquier ser puede ser la reencarnación de una persona y por tanto hay que respetarlos.

Hecha esta introducción para entender un poco el contexto de los tibetanos, hay que decir que la riqueza cultural que atesoran es sorprendente.

Palacio de Potala
Templo Monasterio de Potala en Lhasa

Grandes monasterios – palacios como el del Potala, residencia del Dalai Lama en Lhasa, la capital es un inmenso edificio de más de 13 pisos de altura construido por los sucesivos Dalai Lama, hasta el actual que hace el número catorce y se encuentra en el exilio desde la ocupación / destrucción del país por los chinos en 1950 a raíz de lo cual trataron de aniquilar al pueblo tibetano, provocando el exilio a sus dirigentes políticos (el Dalai Lama era líder espiritual y también político).

Las salas en el palacio se suceden llenas de imágenes, escaleras empinadas, salas con las “escrituras” o libros del monasterio, ofrendas, en un universo lleno de imágenes de budas y de estatuas de “bodishatvas” (algo así como ángeles que ayudan a los hombres en su camino) y tumbas de los Lamas.

El resultado es fascinante y sorprendente. Alrededor de las salas privadas hay salas de gobierno, pues desde esta enorme fortaleza, también, se dirigía el país, así como almacenes y alrededor hay viviendas donde vivían los lamas que estudiaban, rezaban, filosofaban y trabajaban en el Potala.

De la vieja ciudad de Lhasa no queda nada, todo fue destruido y reconstruido por los  chinos en una especie de teatro de cartón piedra donde hoy se suceden tiendas y hoteles.

Templo de Jokhang
Tejado del Monasterio de Jokhang en Lhasa

Subsisten el antiguo Templo o Monasterio de Jokhang (Patrimonio de la Humanidad por la Unesco), con sus salas de reunión de los lamas y las capillas con velas ante las imágenes de los budas. Sorprendentemente el ambiente no es muy diferente al de nuestras iglesias, cambian las imágenes y las caras de las gentes pero los altares, las imágenes, las velas, el incienso y el sonido de las oraciones repetitivas que repiten hasta el infinito plegarias….es muy parecido al de las mujeres mayores que rezan el rosario en nuestras iglesias cristianas.

El precioso Palacio de Verano, con sus pabellones de recreo, sus jardines y paseos se convierte los días de fiesta en lugar de reunión de los tibetanos con sus familias a la sombra de los centenarios árboles, inexistentes apenas fuera de ese recinto.

Palacio de Verano

Palacio de verano en Lhasa

Desde Lhasa iniciamos en coche nuestro camino hacia el Everest atravesando las montañas en escaladas vertiginosas hasta los más de 5.000 metros de altura y pudiendo admirar el maravilloso lago Yamdrok de color azul turquesa enclavado en las montañas. Destaca especialmente en Tíbet la fuerza de los colores: al tener mucha menos atmósfera que en otros lugares, hay menos “aire” que difumine los colores (hay 5 kilómetros menos de atmósfera) y por lo tanto el azul del cielo es de un tono metálico, el blanco de las nubes es muy brillante y el contraste con el marrón de las montañas es muy fuerte.

Lago Yamdrok
Vistas del Lago Yamdrok

También destaca por la noche la luminosidad de las estrellas y su número, parece que haya infinitamente más que en otros lugares, simplemente se ven todas, en lo que es una fiesta de luces nocturnas.

Lhasa - Zhanghmu
Mapa de las etapas desde Lhasa a Zhanghmu en Tibet

Tras varios días de viaje en que pasamos por diferentes ciudades, como Gyantsé, con su castillo, monasterios y templos y su orgullosa resistencia ante los ataques ingleses que no lograron conquistar la ciudad, o Shigatse, con el fabuloso monasterio del Panchen Lama, otro de los líderes político/espirituales de los tibetanos. Este monasterio forma una auténtica ciudad dentro de las murallas, con diferentes “colegios” que son grupos de casas donde viven los estudiantes, al modo de nuestros colegios mayores, y allí cocinan, lavan su ropa y estudian.

Aquí asistimos a una interesantísima ceremonia: los exámenes de los alumnos: en la sala de audiencias, que es una gran sala con columnas, se colocan los sitios de los alumnos, en realidad como se sientan en el suelo en la postura del loto, con las piernas cruzadas, no hay sillas sino unas filas de colchonetas alineadas dejando un pasillo entre fila y fila. En este caso había unas 4 filas de colchonetas a cada lado de un pasillo central algo más ancho. Los lamas, con sus túnicas de color azafrán y amarillas estaban sentados escuchando- Al final del pasillo, sobre un estrado elevado, los maestros, con unos gorros amarillos examinaban al aspirante, que estaba de pie en el pasillo central, rodeado por sus  compañeros. El aspirante tiene que hacer el examen oral, respondiendo a las preguntas sobre el budismo, filosofía o las enseñanzas de  buda.

Para romper la tensión de hablar en público, les enseñan trucos para distender los nervios. Se trata de dar una palmada golpeando con la mano derecha sobre la izquierda y haciendo mucho ruido. Igualmente tienen que adelantar el pie derecho y cruzarlo sobre el izquierdo en una especie de paso de baile. Este gesto se repite cada poco tiempo y les permite romper con la tensión física y concentrarse en lo que están diciendo. Los aplausos o abucheos de sus compañeros les indicarán si svan por  buen  camino o se equivocan. El espectáculo es realmente divertido para los espectadores Y los propios alumnos, tan alejado de la tensión paralizante de nuestros propios exámenes en España, también en eso deberíamos aprender de oriente.

En nuestro recorrido por el país llama mucho la atención que, debido a la repoblación china, todos los pueblos se han construido exactamente igual, la misma casa blanca de piedra enfoscada de dos pisos de altura y pintada de blanco con 5 ventanas enmarcadas en negro y un dintel sobre la ventana de madera tallada y pintada de colores. El modelo se ha repetido hasta el infinito y no hay ningún edificio diferente, lo que unido al paisaje invariable dan la impresión de que siempre se esté cruzando el mismo pueblo.

Vivienda Tibet
Vivienda tipo actual en Tibet

Tras tres días llegamos por fin a Rongbuk, a las puertas del Everest.

Pese a que ya habíamos divisado la cumbre el día anterior entre las nubes, el momento de ver por primera vez el “Qomolangma” como le llaman ellos a la “Madre de todas las grandes montañas” es sobrecogedor. Está allí presidiendo el mundo, como un guardián que vigile nuestros pasos. Le contábamos al guía que para nosotros era muy especial estar delante del gran monte, porque en nuestra infancia presidía su foto los diccionarios Everest y que habíamos visto esa imagen cada dia de nuestra vida escolar…

Everest
Amanece en el Everest

Tras pasar uno más de los incontables puestos militares de control de carretera (uno cada 40 kilómetros aproximadamente) en que el conductor tiene que bajarse y llevar el visado que nos autoriza a desplazarnos por allí antes de poder continuar (como si fuera posible llegar al Everest sin haber pasado las docenas de puestos de control, tan pesados como inútiles), pero parece que eso permite tener ocupados a miles de soldados en todo el país, además de entorpecer la vida diaria de cualquier tibetano agricultor o comerciante que entre o salga de su pueblo y demostrarles quién manda en el país.

Llegamos pues al Campamento Base, a 5.200 metros de altura. Tuvimos mucha suerte porque el Everest suele estar cubierto de nubes y es difícil verlo despejado, pese a lo cuál ¡pudimos verlo durante 3 jornadas consecutivas sin nubes!

Hicimos una subida hasta el observatorio a unos pocos metros más de altitud en lo que fue nuestra particular ascensión al Everest, que si  bien no es un gran mérito para un alpinista que ascienda los “ochomiles”, para nosotros fue una experiencia vital que recordar: ¡el momento en que escalamos el Everest! Y teniendo que superar el mal de altura, una desagradable sensación debida a la falta de oxígeno en la atmósfera (de nuevo se notan los cinco kilómetros menos de atmósfera de lo que estamos acostumbrados), que hace que subir dos escalones provoque asfixia y un ahogo que al principio asusta un poco. Las noches cuando uno se despierta sin poder respirar y sintiendo que se asfixia y tiene que incorporarse son angustiosas. Por suerte nos recetaron un diurético, Edemox, que palia los efectos y en unos días los superamos.

Tras despedirnos de la montaña mágica continuamos camino para cruzar las montañas hacia Nepal., y tras superar un nuevo alto de más de 5.300 metros donde nos cruzamos con un grupo de ciclistas occidentales que estaban celebrando la hazaña de haberlo subido pedaleando, doblamos la vertiente de la montaña y empezamos el descenso de la ladera sur y ahí, apenas rebasado el puerto, de pronto, como si hubiéramos cambiado de continente, el paisaje se convirtió en la imagen del Himalaya que esperábamos al inicio, todo cubierto de bosques verdes, con inmensas cascadas de agua cayendo en los valles y profundísimos desfiladeros al fondo de los cuales rugían los ríos que corrían con una velocidad desbocada mientras la carretera iba serpenteando para adaptarse el abrupto terreno.

Banderines de plegarias
Banderines de plegarias

A lo largo y ancho del Tíbet, encontramos los famosos banderines de plegarias. Se trata de una bonita costumbre, con la cual los tibetanos ondean al viento banderas en las que hay escritas plegarias y buenos deseos. El viento llevará esas buenas intenciones a todos los rincones del mundo.

Finalmente y tras 4 días habíamos llegado al último pueblo del Tibet, Zhanghmu donde la carretera bajaba en zigzag hasta el fondo del valle. Allí nos encontramos con el puente de la Amistad, un inmenso puente de hierro que sirve de frontera de paso y donde los nepalíes hacen colas interminables para cruzar la frontera hacia Tibet / China y los camiones hacen colas  kilométricas para llevas los productos chinos a Nepal y la India.

Puente de la Amistad
Nepalíes esperando la apertura de la frontera Tibet – China

Tal y como se ha indicado, no resulta fácil moverse “por libre” en Tíbet, recomendamos la organización de los trámites, visados y desplazamientos a través de una agencia especializada, que en nuestro caso fue Truante Tours &Travel.

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Si quieres ver un pequeño álbum con una selección de fotos del Tíbet, puedes visualizarlo en este tablero de Pinterest.

Selección fotos Tibet
Selección de fotos de Tibet en Pinterest