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Primeros delegados internacionales y respuesta de Cruz Roja Española durante la guerra Franco-Prusiana

En estos días se cumplen los 153 años de la fundación de Cruz Roja Española y apenas con seis años de existencia y en pleno periodo de organización en todo el territorio a través de las comisiones provinciales y locales, en 1870 decidió dar respuesta y aportaciones a la terrible situación que se estaba dando como consecuencia de la guerra franco prusiana de 1870 – 1871.

Guerra Franco Prusiana

Aunque la situación en España no era muy boyante en aquel momento, ya que una epidemia de peste asolaba las provincias de levante, Cruz Roja Española se hizo eco de las peticiones que se recibían de los Comités de Ginebra, Francia, Prusia y otras naciones, celebrando una sesión extraordinaria el 2 de agosto de 1870 tomándose el acuerdo de publicar un manifiesto recabando la ayuda en favor de los heridos de la guerra.

En aquel entonces, las damas de la Cruz Roja se especializaron en abrir suscripciones en todos los pueblos de España, en pedir y recoger prendas de abrigo, víveres y material sanitario que mitigara las necesidades de las personas afectadas por la contienda.

Aunque el término “Cooperante” parezca reciente y de uso más generalizado en los últimos años, en el ámbito de Cruz Roja / Media Luna Roja solemos utilizar el término de “Delegada o delegado”.

Las personas cooperantes por lo general son profesionales que trabajan en un país en desarrollo, tanto en el ámbito del desarrollo como en el de la Acción Humanitaria al servicio de una organización o entidad promotora de la cooperación Internacional.

En el caso de Cruz Roja, con apenas seis años de existencia en 1870, ya envió a sus primeros cooperantes, destacando la labor de los pioneros, D. Fernando de Castro, y de D. Nicasio Landa, que poco después de declarada la guerra se desplazaron al lugar de conflicto para colaborar y mediar respectivamente con sus conocimientos y habilidades.

Nicasio Landa que ya contaba con una dilatada experiencia y participación en reuniones internacionales y que había estado presente en la primera reunión que supuso la Fundación de la Cruz Roja en Ginebra en 1863, tenía como misión poner de acuerdo a las Asambleas de los Comités de socorro alemán y francés para organizar la ayuda que llegaría desde España.

Doctor Nicasio Landa, Fundador de Cruz Roja Española

El cometido de Fernando de Castro estaba más orientado a la colaboración en los hospitales y centros sanitarios de Cruz Roja.

Cooperante de Cruz Roja Española Fernando de Castro

La presencia de estas dos personas en la primera intervención de Cruz Roja Española en un conflicto internacional, supone un hito con la presencia de “delegados internacionales” en la zona de conflicto.

Organización de los servicios

El personal de socorro voluntario, se dividía en dos categorías: enfermeros y médicos.

Fue tal el ofrecimiento de personal de enfermería de los países beligerantes, que no fue necesario utilizar a los de los países neutrales, pero si fue necesario personal médico especialmente por la parte francesa.

Enfermería en 1870

Los requisitos exigidos por la parte prusiana, indicaban que el personal aspirante tendrían conocimientos de la lengua alemana y la autorización “ad hoc” del gobierno de su país de origen, visado por el agente diplomático de la Confederación del Norte. Además trabajarían sin sueldo en un Hospital de Manheim durante 15 días, hasta ponerse al corriente de las reglas del servicio, y, una vez transcurrido este tiempo, y declarados aptos en la prueba, pasarían a ocupar un puesto en los Hospitales de segunda línea del Ejército alemán.

La respuesta a ese manifiesto o “Llamamiento” de Cruz Roja española no se hizo esperar y en seguida se hicieron patentes en metálico como en especie.

Distintas personalidades y entidades hicieron pública sus aportaciones y suscripciones en metálico y podemos destacar las efectuadas por Anastasio Carrillo de Albornoz, Concepción Arenal, la Academia Científica Literaria de la Juventud católica de Madrid, la Diputación Provincial de Madrid etc.

Mientras que desde la Comisión de señoras de Pontevedra se anunciaba la aportación por cada una de las asociadas de media libra  de hilas y dos reales mientras durase la guerra. La Comisión de señoras de La Coruña envió una caja conteniendo hilas, paños y cigarros con destino a los heridos.

El Comité de Navarra encabezó sus suscripciones con 2.000 reales, llegando a recaudar más de 12.194 reales, a lo que hay que añadir la organización de conciertos pro damnificados.

La Comisión Provincial de Huelva, una de las primeras en constituirse, encabezó otra suscripción con 500 reales.

La Comisión Provincial de Guipúzcoa abrió una suscripción, y este es el desglose de los 13.837 reales recaudados.

Desglose de la recaudación efectuada por la Cruz Roja de Guipúzcoa

Finalizada la guerra, hubo un reconocimiento explícito por parte de la Cruz Roja francesa, con el envío de una carta de agradecimiento y con la concesión de trece “cruces” a modo de condecoraciones, que fueron entregadas a diversas comisiones provinciales así como a distintas personalidades, por su contribución a la labor humanitaria durante la guerra.

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Referencias:

Cooperantes

Cruz Roja Española, Boletín Oficial Agosto 1942

Foto Guerra Franco Prusiana

Foto Fernando de Castro

Historia de la Cruz Roja Española, Clemente, J.C. 1986 (54 – 59)

Imagen Enfermería

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