Gdansk, Polonia, la joya de la corona y de Solidarnosc

Este post, forma parte de un conjunto de entradas relativas al viaje por el Báltico en septiembre de 2016 en dónde de una forma muy sencilla y utilizando transporte público hemos tenido la oportunidad de viajar por Dinamarca, Alemania, Polonia, Letonia y Estonia.

Para leer sobre la etapa de Copenhague, pulsa aquí.

Para leer sobre la etapa de Lubeck, pulsa aquí.

Para leer sobre la etapa de Hamburgo y Rostock, pulsa aquí.

Para leer sobre la etapa de Szczecin (Polonia), pulsa aquí.

Para leer sobre la etapa de Riga y Tallín pulsa aquí

Gdansk, también llamada Danzig en alemán.

La convulsa historia polaca tiene en Gdansk a una gran protagonista: a finales del siglo XIX Francia e Inglaterra decidieron arreglar la injusticia histórica de un país al que habían robado la salida al mar y todo el norte, asimilado y ocupado por Prusia, y para ello decidieron crear el famoso corredor de Danzig, que sería una franja polaca que les daría salida al mar. La única “pega” es que eso rompía en dos a la entonces emergente Prusia y su poderío militar. Pese a que se acordó el libre paso de los prusianos del este y los del oeste a través del corredor cuando fueran en trenes éstos siempre achacaron a los polacos el imposibilitar dicho paso con salvoconductos y permisos que se demoraban meses.

Esta situación supuso uno de los detonantes que provocaron la Primera Guerra Mundial.

Años después, la ocupación e invasión de Danzig por Hitler para unificar los territorios de habla alemana dispersos entre Polonia, Checoslovaquia, etc. dio inicio a la Segunda Guerra Mundial.

Catedral de Gdansk
Catedral de Gdansk

Tras el reparto de poderes al acabar la guerra y con la caída de Polonia en el ámbito soviético, Gdansk volverá a ser famosa por haber sido el hogar para la creación del sindicato obrero Solidaridad (Solidarnosc) y su célebre líder Lech Walesa.

La reconstrucción completa de la arrasada ciudad ha conseguido devolver el esplendor perdido a una de las más bellas ciudades hanseáticas, mezcla de Brujas y las ciudades medievales italianas.

Los contactos de éste gran puerto con los Países Bajos e Italia se notan en sus calles, casas holandesas, junto a iglesias góticas con torres renacentistas y barrocas. La gran calle larga es un enorme museo de historia, arquitectura y esculturas en los gabletes de las fachadas.

Detalle de glabetes en Gdansk
Detalle de glabetes en Gdansk

Se trata de una combinación fascinante con joyas como el Ayuntamiento y su torre y la fuente barroca de Neptuno.

Fuente de Neptuno y Ayuntamiento de Gdansk
Fuente de Neptuno y Ayuntamiento de Gdansk

Las salas, cuyos cuadros y techos artesonados inspirados en los del palacio de la Signoria de Venecia fueron desmontadas y escondidos durante la Segunda Guerra Mundial y pudieron ser así salvados y posteriormente reconstruidos.

Edificios renacentistas como la preciosa Armería, o la Puerta Verde, asomada al canal, iglesias, palacios y casas con las características terrazas elevadas con escalinatas en la entrada.

Las puertas: Real, de la Torre, Dorada, etc. compiten con las casas asomadas al canal y en donde sobresale la famosa Grúa, un enorme edificio de madera que contenía dos norias movidas por hombres (igual que los hámster en las jaulas de los niños). Semejante artilugio permitía izar los mástiles para ser colocados, ya en posición vertical, en los barcos.

Grúa de Gdansk
Grúa de Gdansk

También son de destacar el mercado, la estación de tren, el gran molino y por todas partes pequeños y encantadores restaurantes y cafés.

En definitiva, una joya merecedora de la categoría de Patrimonio de la Humanidad.

Desde Gdansk fuimos al impresionante monasterio de Marienborg o Castillo de Malbork, la sede de la todopoderosa orden medieval de los Caballeros Teutones que controlaron, como un señor feudal más, buena parte del Báltico.

Castillo de Malbork, también llamado Monasterio de Marienborg
Castillo de Malbork, también llamado Monasterio de Marienborg

Tras ser expulsados de Jerusalén buscaron un nuevo lugar y se asentaron en el norte de Polonia.

Es una enorme ciudad monasterio con varios edificios de ladrillo, salas, capillas, almacenes, jardines, torres defensivas y sucesivos patios alrededor de los cuales se desarrollaba la vida de estos caballeros monjes-guerreros.

Las salas góticas se suceden en un laberinto de salas llenas de historias y leyendas. Es un lugar increíble, lleno de historia y arte.

Detalle piezas interior del Castillo de Malbork o Monaterio de Marienborg
Detalle piezas interior del Castillo de Malbork o Monaterio de Marienborg

El desplazamiento entre Gdansk y Marienborg / Malbork se puede hacer cómodamente en menos de una hora en tren de cercanías.

Finalmente, y tras un último paseo matutino, nos dirigimos al aeropuerto para volar hasta la próxima etapa de nuestro recorrido báltico, ya en Letonia.

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2 comentarios en “Gdansk, Polonia, la joya de la corona y de Solidarnosc

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