Machu Picchu (Perú)

Esta entrada, es una de las cuatro escritas con motivo de un viaje a Perú en Septiembre de 2015

Para leer sobre las ciudades coloniales de Perú, pulsa aquí: Ciudades coloniales de Perú

Para leer sobre la Culturas Preincaicas del norte de Perú, pulsa aquí: Culturas Preincaicas del norte de Perú

Para leer sobre la Líneas de Nazca (Perú), pulsa aquí: Las líneas de Nazca (Perú)

Hablar del Machu Picchu es hablar de historia, de arquitectura, de ingeniería, de urbanismo, de naturaleza, de religión, de etnografía, de paisajismo pero también de leyenda: es un lugar único en el mundo porque además tiene la gran particularidad de poder ser visto desde casi 360 grados a su alrededor, paseando por las terrazas y bancales, y por los senderos de las montañas próximas lo que permite verlo, también, desde lo alto. Realmente faltan los adjetivos para describirlo: magnífico, espléndido, mágico. Éstos se quedan cortos para transmitir lo que uno siente allí, la energía, la naturaleza y la belleza creada por el hombre en una ciudadela, templo y palacio incomparables.

Sus orígenes son inciertos, fue construida muy tarde, a mediados del siglo XV, una vez que los Incas, que “sólo” eran un pueblo más de la zona consiguieron derrotar y conquistar a los demás pueblos, nazcas, mochicas, etc. e imponerse por la fuerza a todos ellos y someterlos dominando un inmenso imperio que ocupaba toda el área andina, desde el norte de Chile a Colombia y desde Perú a Bolivia y Ecuador.

Los Incas, cuya capital política estuvo en Cusco / Cuzco el llamado “ombligo del mundo” decidieron construir la ciudadela de Machu Picchu en un alarde de ingeniería, puesto que al estar construida sobre ambos lados de una montaña en mitad de un clima muy lluvioso, el gran peligro era que el agua rompiese las construcciones y pudriese todo el conjunto.

(Para ver todas las fotografías, pulsa la flecha en la parte inferior).

Pero el gran conocimiento alcanzado en ésta materia les llevo a invertir lo mejor de su ingenio en crear un sistema de cimentación con varias capas de piedra y arena, así como desagües que permitieran evacuar todas esas lluvias. Los muros a base de piedras ciclópeas permitieron asentar un terreno sobre el que luego edificaron sus imponentes construcciones, el Templo del Sol, el Palacio del Inca, casas y palacios de la nobleza y el pueblo, almacenes, templos, plazas para la celebración de juegos y ceremonias, observatorios astronómicos, terrazas para el cultivo, creando un maravilloso conjunto urbano donde llegaron a vivir unas 500 personas en casas de piedra con techos a dos aguas de brezo, muy resistente al agua, pero que no ha sobrevivido a los siglos de abandono y que permaneció envuelto entre las nubes y las brumas del misterio durante siglos. No se sabe para qué se erigió esta maravilla, tal vez fue algo así como un palacio de recreo para el Inca (en realidad Inca era el nombre genérico del soberano, y se le añadía el nombre propio, el Inca Atahualpa, el Inca Capac), un lugar en el Valle Sagrado entre las tierras altas de Cuzco y la selva, escarpado en las montañas en un lugar de una belleza única.

Desconocemos el motivo por el que fue abandonada a la llegada de los españoles con Pizarro ya no vivía allí nadie, ni fue usado para defenderse, los combates se entablaron en otros lugares como Ollantaytambo o la propia Cuzco. Las crónicas hablan de un lugar pronunciado en quechua que sonaba parecido a “piquio” y que tal vez fuese Machu Picchu, pero la ciudadela permaneció ajena al devenir de los tiempos durante siglos, aunque nunca olvidada, pues se habla de ella en el siglos XVI y en el XVIII y los campesinos la conocían.

Ya a principios del siglo XX unos peruanos regresan y dejan sus nombres grabados en una especie de grafitis y será en 1911 cuando guíen hasta allí al explorador norteamericano Hiram, quien, fascinado por los restos casi ocultos entre la selva, regresará con una expedición científica y dará a conocer al mundo esta maravilla.

Como vemos, a la propia belleza de las construcciones y el paradisíaco entorno natural entre montañas de miles de metros se une el aroma del misterio y la leyenda, aunque uno ha visto mil veces las fotos y los documentales en televisión, una vez que asciendes allí todo queda sobrepasado por la realidad. Realmente merecería la pena cruzar el mundo entero sólo por contemplar ésta joya.

Esperamos que te resulte de utilidad nuestro testimonio y encantados Santiago López Rodríguez y yo de recibir tus comentarios, sugerencias, opiniones y “me gusta”.

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5 comentarios en “Machu Picchu (Perú)

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