Consecuencias de la guerra

Angola, país minado. Recorrido hasta que me instalo en Benguela

Hace unos días he tenido la oportunidad de escuchar en el programa Nómadas de Radio Nacional de España, el relato de un viaje entre Luanda y Benguela en Angola, viaje que durante dos años he tenido que hacer al menos una vez al mes, en cada sentido. Esto ha traído a mi cabeza los recuerdos de mi primer viaje entre ambas ciudades. A continuación puedes leer los detalles, tanto de mi llegada a Luanda como de mi instalación en Benguela.

Tal y como indicaba en mi entrada del pasado 3 de julio, en la primavera de 1995, tras una intensa y concienzuda preparación (“briefing”) de la mano del Director Ejecutivo del Departamento de Cooperación Internacional de Cruz Roja Española, Manuel Fernández Gómez,  y en Ginebra, soy enviado por la Federación Internacional de Sociedades Nacionales de Cruz Roja y Media Luna Roja  (Federación) como Delegado de Socorros a Benguela (Angola).

En aquel momento, la Federación había lanzado el Llamamiento Internacional 01.13/95 a favor de la población desplazada dentro del país.

La guerra civil de Angola fue la más prolongada de África, y había dejado arrasado el país. A pesar de la firma de los acuerdos de paz en Lusaka (Zambia) en noviembre de 1994, había una población cercana a los cuatro millones de personas (de un total de diez) que todavía requerían asistencia humanitaria, dado que la economía había sido completamente destruida y el caos predominaba en la mayor parte de las provincias. Con este Llamamiento, la Federación, a través de la Cruz Roja de Angola (Cruz Vermelha de Angola  – CVA) quería expandir sus programas de asistencia a favor de 150.000 desplazados en once provincias; tomar parte en una iniciativa de Naciones Unidas sobre prevención de las consecuencias de las minas antipersona y fortalecer la capacidad operativa de la CVA para su futuro trabajo de rehabilitación y de socorros.

Minas y otros artefactos
Recopilación de material de guerra en Huambo

El plan de acción contemplaba el incremento de la asistencia a los desplazados internos, entre otras, en la provincia de Benguela y las actividades principales comprendían: programas de cuidados de salud garantizando el funcionamiento de una red de puestos y centros de salud en el sur del país, construcción, rehabilitación y mantenimiento de los mismos; distribuciones alimentarias y no alimentarias; distribuciones de aperos de labranza, de semillas, de ropa, enseres, de medios de vida; actividades de prevención y sensibilización por el riesgo de minas antipersona; formación en preparación ante desastres.

Edificio dañado en Angola
Consecuencias de la guerra civil en Angola

Además había un componente de desarrollo de la Cruz Vermelha de Angola en todos los ámbitos y particularmente yo me empeñé en el que me correspondía que era el de Benguela y otras provincias del sur como Namibe, Huila y Cunene, así como del “empoderamiento” (proceso por el cual las personas fortalecen sus capacidades, confianza, visión y protagonismo como grupo social para impulsar cambios positivos de las situaciones que viven) de su personal, tanto profesionalizado como voluntario.
Con este contexto, inicio mi largo viaje hasta mi destino final en Benguela el 13 de abril (Jueves Santo) de 1995.

Desde Madrid vuelo con la desaparecida compañía belga Sabena, a Bruselas, y desde allí a Luanda, haciendo escala en Kinshasa.

Una vez en Luanda, conozco a los que a partir de ese momento serán mis compañeros de equipo.

Destaco, entre otras, la presencia y liderazgo del finlandés Stefan Baumgatner así como del portugués Pedro Simöes  y de la caboverdiana – portuguesa Eloisa da Cruz Lima . Posteriormente y entre otros se uniría, el francés Jean-Louis Gallo . Sin lugar a dudas, del personal “expatriado”, son las personas con los que he tenido más oportunidad de relacionarme, compartir y aprender.

La pena, es que ellos estaban basados en Luanda y a mí, aún me tocaba hacer el último tramo del viaje hasta mi destino final en Benguela.

Antes de partir hacia Benguela, me registro en la Embajada española, conozco al personal que trabaja para la misma, incluido el Embajador y me familiarizo con el funcionamiento de la “valija diplomática” que durante casi dos años fue mi principal y más fiable vía de comunicación con mi familia y amigos.

Registro ante la Embajada
Certificado de Registro de Matrícula en la Embajada de España en Angola

Para ir a Benguela, la situación no resultaba fácil. La carretera que conducía de Luanda a Benguela, estaba cerrada por minas anti carro y minas anti persona, por lo que tuvimos que articular un plan “b” para llegar con el vehículo todoterreno 4×4 imprescindible para poder desplazarte por las vías y carreteras que también habían sufrido las consecuencias de la guerra.

Ruta marítima y terrestre
Recorrido efectuado: Luanda – Namibe – Benguela

El plan b, consistía en tratar de llegar a Benguela en un buque carguero de contenedores. En el mismo buque, íbamos a trasladar varios contenedores con ayuda humanitaria y el mencionado vehículo. Después de varios días de espera, se confirma el viaje, pero, a la ciudad de Namibe (a 415 kilómetros de kilómetros al sur de Benguela).

Descarga en Namibe
Porto de Namibe (Angola)

La travesía en barco, nos llevó unas 36 horas, navegando prácticamente en paralelo a la rectilínea costa de Angola, en general, con buena mar y compartiendo esas dos jornadas con la tripulación portuguesa y angoleña del buque. Dado que el buque no admitía pasajeros, me tocó viajar en la enfermería del mismo.

Una vez en Namibe y efectuados todos los trámites de aduana, que a veces en Angola eran largos, tediosos y desesperantes, conseguimos recuperar nuestra carga y el vehículo que nos permitiría afrontar el último tramo del viaje.

Porto de Namibe
Porto de Namibe (Angola)

En Namibe, tuve oportunidad de conocer a Simão Caquarta  de la Cruz Vermelha de Angola, con el que trabajé intensa y eficazmente. La coordinación y la sintonía fue una tónica de nuestro trabajo. La mayor parte de las cosas que yo sé y aprendí en Angola se las debo a Simão. Desde ese momento y en los siguientes dos años sería mi sombra y yo la suya.

Desde Namibe, había dos opciones de viajar por carretera (bueno, mejor dicho por superficie, dado que durante cientos de kilómetros la carretera era inexistente) a Benguela, una era vía Lubango (Huila), y la otra era vía Bentiaba y Lucira.

Carretera de Benguela a Chongoroi
Restos de material militar en la provincia de Benguela

Por la razón que fuera, nosotros elegimos la opción “corta”, una vez comprobado en la sede de Naciones Unidas (Misión de Verificación para Angola de Naciones Unidas – UNAVEM)  que en las últimas horas / días no se habían registrado incidentes de seguridad. Este trayecto “más corto” supusieron otras 12 horas adicionales de viaje, en unas condiciones realmente duras y adversas. En ese último trayecto realmente aprendí sobre el terreno el significado de lo que significa conducir con un vehículo con tracción a las cuatro ruedas y la importancia de disponer del mismo.

Durante el recorrido se puede ver con toda su crudeza, algunas de las consecuencias de la guerra: edificios muy dañados, restos de material militar, tanques, minas anti carro y anti persona, etc. y hubo que sortear tramos de ríos, cuyos puentes se encontraban destruidos. Sin lugar a dudas, los restos visibles del reciente conflicto estaban demasiado a la vista.

Consecuencias de la guerra
Carreteras de Angola. Destrucción de puente como consecuencia de la guerra

Cada equis kilómetros (en los límites provinciales, en los accesos a puentes o a núcleos de población) te topabas con unos “controles de seguridad” de lo más variopinto, pero que había que tratar de superar con respeto y con mucha paciencia para no irritar a los vigilantes fuertemente armados, poco formados y deficientemente uniformados y de esta forma pasarlos sin mayores consecuencias para tu integridad ni de la carga que transportabas.

Personal del Puesto de Control
Control de carretera entre Benguela y Namibe

 Tras varios días de tránsito y de adaptación en la vibrante y caótica ciudad de Luanda, por fin conseguí llegar al sur, a la ciudad de Benguela, la tercera ciudad más poblada del país y capital de la provincia del mismo nombre, una ciudad agradable, manejable y que durante casi dos años, sería mi ciudad de adopción. Una ciudad sin puerto, pero con vistas al mar en la que no era imprescindible el uso del vehículo para cualquier mínima gestión. Una ciudad bastante segura, teniendo en cuenta la situación de los alrededores y con un personal integrante de la Cruz Vermelha con mucha experiencia y mucha dedicación con el que desde el primer minuto me sentí realmente integrado.

En próximas entradas en este blog relataré el detalle y el día a día de mis cometidos en Angola y la realidad que allí me encontré de frente con la que sería la dura realidad que me esperaría durante los siguientes meses en mi vida.

Unos meses después de mi regreso de Angola, desde el periódico El País quisieron tomarme unas declaraciones sobre la vivencia para ilustrar un artículo sobre españoles que habíamos vivido en países en los que había minas anti persona. Esto es lo publicado.

Artículo en el periódico El País de 16 de agosto de 1998, sobre los españoles con experiencia en países con minas antipersona
Artículo en el periódico El País de 16 de agosto de 1998, sobre los españoles con experiencia en países con minas antipersona

Dado que la situación en la actualidad es muy distinta y bastante mejor, te dejo este enlace con el audio del Programa Nómadas por si quieres escuchar la narración.

Agradezco cualquier comentario, reflexión o punto de vista. Siempre respondo. También puedes suscribirte a este blog, para recibir automáticamente las notificaciones de futuras entradas.

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40 comentarios en “Angola, país minado. Recorrido hasta que me instalo en Benguela

  1. Muy valiente Fernando.
    Es importante una coordinación y organización muy rápida para intervenir y solventar los problemas en el entorno de una manera inmediata. Creo que el ejercito es un equipo que se caracteriza por ello y sería muy útil incorporar esas habilidades en el ámbito de la cooperación.

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  2. Gracias por compartir este artículo, es siempre muy interesante contextualizar el trabajo humanitario en circunstancias reales. Es increíble leer lo que era ser un trabajador humanitario en un contexto tan difícil, no sólo por el hecho de que Angola fue, creo, uno de los conflictos más sangrientos de su época y tuvo enormes efectos en el desarrollo del país, pero también debido a las pequeñas dificultadas prácticas del día a día del trabajo humanitario.

    Encontré este artículo de UN que trata las dificultades crecientes de los trabajadores humanitarios – http://www.un.org/apps/news/story.asp?NewsID=49800#.WLPzYfkrLtQ

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    1. Philip,

      Muchas gracias por tus comentarios y excelente tu aportación con ese artículo.

      Es cierto que la seguridad de todo el mundo, incluida la del personal expatriado se ve amenazada en países con entorno y situaciones complejas.

      Saludos,

      Fernando Cuevas

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  3. Buenos días,
    me parece increíble como personas superáis tanto los miedos y os ponéis en situaciones donde puede ocurriros algo tan malo, para ayudar a personas que las están atravesando.
    Aunque no salga reflejado en el artículo seguro que tu familia no quería dejarte marchar…¿verdad?

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    1. Violeta,

      Muchas gracias por tus comentarios.
      La verdad es que ni siquiera yo era muy consciente de los riesgos de un país que no estaba en una situación de guerra declarada, pero en el que tampoco había una paz estable.

      Además, hay zonas del país, en las que la malaria es endémica y yo pasé por dos.

      Mi familia en general entendió bien mis intenciones y me apoyaron, pero recuerdo la despedida con mi padre, en la que incluso me envió una carta (el estaba en Pontevedra y yo en Madrid) casi de despedida, pero como si no me fuera a volver a ver de nuevo.

      Saludos,

      Fernando Cuevas

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  4. Las historias que existen detrás de cada misión humanitaria, resultan interesantísimas. Poder conocer los detalles, pensamientos y sentimientos de un cooperante, enriquece y amplía la visión y concepción de la misma.
    Me ha llegado e inspirado mucho, la acción enfocada al empoderemiento, tanto del equipo de cooperación, como de la población. Es un elemento fundamental para el desarrollo y la mejor base para la educación.

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    1. Jimena,

      Muchas gracias por tus comentarios.

      Si, para mi no había duda, y tenía claro que mi papel durante mi estancia en Angola tenía que estar más enfocado al empoderamiento y a dar el protagonismo a nuestra organización “contraparte”, la Cruz Vermelha de Angola y a su personal.

      Visto con perspectiva de varios años, creo que fue un acierto haber apostado por ese planteamiento.

      Saludos,

      Fernando Cuevas

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  5. Muchas gracias Fernando por compartir su experiencia.
    En primer lugar, sus palabras me han permitido transportarme un poco a esa época y esas vivencias, que narra recordando la frustración, pero también el cariño.
    En segundo lugar, creo que es admirable como una persona puede “parar” su vida durante dos años, para dedicarse a la acción humanitaria, sobre todo en esas condiciones tan duras y poco seguras.
    Por último, al igual que mi compañero Gonzalo, deseo saber más sobre cómo llegaba la ayuda humanitaria a las personas en esas condiciones tan adversas, pero también quiero saber cómo esa vivencia cambio su forma de ver la realidad y de ver África, quiero saber cómo influyó en usted, si no es demasiado personal.
    Gracias de antemano.

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    1. Angee,

      Muchas gracias por tus comentarios.
      Revisa la respuesta anterior, a Gonzalo, en dónde le cuento un poco por encima cómo lo organizábamos.

      La verdad es que para mi, en mi vida hay un antes y después de mi estancia en Angola.

      Antes de ir a Angola, ya había estado en otros países del continente africano (República Democrática del Congo, Kenia, Argelia), pero no tanto tiempo, por lo tanto, en dos años te da tiempo a conocer un poco ese entorno, a conocer a su gente. En Angola, al haber sido una ex colonia portuguesa, era muy fácil entenderse puesto que la mayoría de la gente hablaba portugués, por lo tanto en poco tiempo se podía entablar una buena conexión y comunicación.

      Está claro que una experiencia tan intensa y prolongada como esa te marcan, te hacen pensar y reflexionar sobre el consumismo en el que nos movemos, sobre las relaciones humanas y familiares, sobre el respeto a las personas mayores, sobre el valor y lo que significa la felicidad para unos y para otros.

      Saludos,

      Fernando Cuevas

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  6. Como decia mi compañera Margaret, no todo el mundo se dedica a la asistencia humanitaria, debido a que es bastante dificil, y ademas no esta muy reconocido.
    Gracias por tu testimonio, y por tu dedicacion en este ámbito, me encantaria saber un poco mas sobre tu estancia allí.
    ¿Como recibian la ayuda las personas?
    ¿Cómo funcionabais?
    Repito muchas gracias

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    1. Gonzalo,

      Muchas gracias por tus comentarios.

      La verdad es que no resulta fácil resumir en pocas palabras dos años de vivencias en aquel país.

      Normalmente las ayudas, las distribuciones se planificaban para ser entregadas mensualmente. Extraordinariamente se podría hacer una distribución extraordinaria en el caso de que hubiese surgido alguna necesidad.

      Al estar planificadas, se montaba toda la logística con antelación, transportando los productos a distribuir.

      En los destinos, de acuerdo con las autoridades locales o tradicionales llamados “sobas”, existían unos censos de las familias y era a estas a las que se les distribuía.

      Saludos,

      Fernando Cuevas

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  7. ¡Qué interesante Fernando!

    Una pena que no se pueda leer el artículo de El País… Espero que nos puedas contar más anécdotas de tu estancia allí y profundizar un poco más en las funciones que desempeñabas así como los proyectos que se implantaron desde Cruz Roja.

    Sería interesante además que nos pudieses detallar un poco más sobre cómo funcionabais, con qué tecnología contabais y las dificultades que teníais, que me imagino eran muchas.

    Muchas gracias por compartir tu experiencia,
    Blanca

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    1. Blanca,

      Muchas gracias por tus comentarios.
      Traté de localizar ese artículo de El País en versión electrónica, pero no lo localizo. Como tengo la versión en papel, espero localizarla y llevarla al aula.

      Respecto a lo que preguntas sobre la tecnología, comentarte que curiosamente eran los primeros año de funcionamiento de Internet y fíjate que contradicción. Yo trabajaba para una organización internacional, la Federación Internacional de Cruz Roja y Media Luna Roja, y en Benguela pude instalar la primera dirección electrónica, pero en España, todavía no estaba generalizado y las instituciones, universidades solían disponer solo de una dirección electrónica genérica para toda la organización.

      Para mi, una de las mayores dificultades era la de ausencia de comunicaciones fluidas o de calidad con España. Utilizaba mucho un aparato de radio en el que se podía sintonizar a través de la Onda Corta, Radio Exterior de España, y gracias a la Embajada de España en Luanda, podía enviar y recibir corresponencia a través de la Valija Diplomática.

      Saludos,

      Fernando Cuevas

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  8. La decision de servir en una misión de asistencia humanitaria es muy difícil. El compromiso requiere que se aleje de su hogar y entrar en un entorno muy desconocido. En casos como Angola durante los años 90, este decision también puede resultar en daño a causa de las condiciones subóptimas. Creo que es muy valiente de comprometerse con un difícil proyecto de desarrollo. Quiero aprender más sobre la preparación para participar en asistencia humanitaria. Estoy segura que todos los voluntarios necesitan aprender las reglas de seguridad para prevenir accidentes, pero parece que más información es necesaria para un miembro efectivo del proyecto. Por ejemplo, yo sé que el conocimiento de normas de la cultura local puede ser crítica para integrar a los trabajadores humanitarios con la población local. ¿Cómo las organizaciones como la Cruz Roja crean un sistema de entrenamiento adecuado?

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    1. Margaret,

      Muchas gracias por tus comentarios, reflexiones y aportaciones.
      La verdad es que tienes razón, una cosa es dar el paso para dedicarse a la Cooperación y otra bien distinta es el contexto donde tengas la oportuinidad de iniciarte.

      En mi caso, para ser una misión “larga” (de casi dos años) el contexto era un poco complicado, por la situación inestable del país.

      En lo que se refiere a la formación y preparación previa a la misión, existe un amplio catálogo de actividades formativas definido. Dentro de la formación general se ofertan cursos de:
      Formación Básica en Cooperación Internacional
      Enfoque del Marco Lógico
      Ciclo de Proyectos
      Seguridad en misión
      Proyecto Esfera
      Educación para el Desarrollo
      y alguno más…
      Para el personal que sale en primera misión se organiza un curso llamado “IMPACT”.

      Una vez seleccionada la persona y antes de su salida real al terreno se realiza durante una semana un “briefing” en dónde se detallan los aspectos específicos de la misión, documentación, justificación, contexto del país de destino, etc.

      Puedes encontrar información detallada sobre los próximos cursos en este enlace.

      Saludos,

      Fernando Cuevas

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  9. Muchas gracias Fernado por compartir tu experiencia, me ha resultado muy interesante aunque a la vez agobiante por tanta burocracia.
    Me imagino que la incertidumbre de no saber si podrás cumplir con tu misión y el tener que justificar tu presencia constantemente, debe haber sido frustrante.
    Pero también me conmociona es saber que si el pasado de la población angoleña ha sido dura, enfrentarse a un futuro con el miedo a que exista o no una mina debe ser aún más difícil. Los conflictos bélicos no sólo arruinan el pasado y presente también condicionan el futuro de las poblaciones que lo sufre.

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    1. Jeanneth

      Muchas gracias por tus comentarios.
      La verdad es que si, a veces resultaba un poco “agobiante” y también “desesperante” tanta burocracia. Pero al fin y al cabo, uno estaba en otro país, en otra realidad…

      Lo que si es cierto es que las cosas en Angola ahora son radicalmente distintas a cuando yo estaba por allá.

      Saludos,

      Fernando Cuevas

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  10. Todo lo que narras en el artículo me parece de lo más interesante, y se nota que es vivido en primera mano por la forma en la que relatas lo ocurrido, así como por las fotos tan impactantes que nos muestras. También es muy impresionante el trayecto que tuviste que pasar para llegar a tu destino y cómo puede dificultar las comunicaciones en el sentido práctico las consecuencias de una guerra con por ejemplo, las minas antipersona, que provocan aislamiento, si no cuentas con el medio de transporte adecuado…..así como la diferencia de tener internet y el que más o menos se haya podido generalizar el uso del internet, wifi en casi todas las partes del mundo, lo que facilita seguro mucho más todos los trámites… que en la época en la que fuiste….

    Me encantaría seguir descubriendo tu experiencia en Angola en los siguientes posts. También quiero destacar lo importante que es el empoderamiento de la población.Como también recalcas en que te empeñaste en ello, en que te empeñaste en el desarrollo y fortalecimiento de las capacidades de los profesionales y voluntarios para que pudieran desempeñar bien su cometido. Qué hiciste para lograr ese objetivo? Una de las cosas prácticas que hiciste fue el enseñar las herramientas de Internet a Simao como nos contaste en una de las clases no?

    Un abrazo y mil gracias porque por tu testimonio nos formamos culturalmente y aprendemos a desempeñar mejor la labor de Futuras Trabajadoras Sociales, guiandonos en lo que es de forma operativa esta profesión!

    Inés

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    1. Inés,

      Muchas gracias por tus comentarios.
      Efectivamente, se trataba de otros tiempos, de otros medios, de otras realidades, pero bueno, salvo las innovaciones tecnológicas “puras y duras” lo cierto es que la realidad no es muy distinta. Angola sigue padeciendo muchas desigualdades, a pesar de que el “gigante asiático” (China) ha entrado allí casi, casi, como un “elefante en una cacharrería”.

      A Simao, principalmente lo que le enseñé es a que entendiese la mentalidad de los donantes occidentales y de las agencias internacionales; a todo lo que se refiere a rendición de cuentas, transparencia en la gestión, información sobre nuestros métodos para identificar a las personas destinatarias de nuestras prestaciones, y además, otras habilidades más instrumentales, como aprender a conducir, a elaborar informes, a manejar un ordenador…

      La competencia informática fue también otra de mis prioridades para el personal voluntario y remunerado de la Cruz Vermelha de Angola en Benguela.

      Saludos y muchas gracias.

      Fernando Cuevas

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  11. Considero necesario que se desmine Angola por completo, es muy injusto que no se puedan obtener los mapas de localización de minas, lo que indica por otra parte que la guerra fue un descontrol y siguen siendo un peligro para la población.
    Esperemos que consigan una Democracia fuerte en donde la dicotomía entre capitalismo y comunismo no sea tan fuerte y puedan llegar a vivir en una paz duradera. Cuando la gente se posiciona según pensamientos muy dispares, es muy difícil el consenso, pero en este caso, la participación de superpotencias en la guerra colaboró a hacerlo de dimensiones mayores.
    Ninguna victoria conseguida con violencia es una victoria, no es un buen ejemplo para el futuro y no favorece la estabilidad.
    Gracias como siempre y saludos!

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    1. Lucía,

      Muchas gracias por tu tiempo y por tu comentario. Es verdad que en el caso de Angola, como en el de muchos otros países, se unen esos intereses de potencias y se suma y agrava a la complejidad de su conflicto esa distribución de los recursos como son los diamantes en el interior del país y el petróleo en el norte en la costa.

      Saludos,

      Fernando Cuevas

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      1. Que pedazo de experiencia Fernando, se me ponen los pelos de punta imaginándote allí. Lo mejor de Cruz Roja es que al tener presencia en todos los países, se trabaja con voluntarios/trabajadores nativos del país, lo que facilita el acceso y reparto de la ayuda y las intervenciones. Tuvo que ser duro el choque cultural cuando llegaste a Angola.
        He tenido la oportunidad de conocer a usuarios en el CAT de Cruz Roja procedentes de Angola, que cuentan con los pelos como escarpias como sobrevivieron y ocmo tuvieron que abandonar sus hogares a causa del conflicto, antes de tener la oportunidad de venir a España.
        Es una gran injusticia que tras el fin del conflicto siga habiendo minas y como dice Lucia, sigue siendo un peligro pala la población.

        Gracias por compartir esta gran experiencia y me ha encantado tu certificado de registro de la Embajada Española en Angola.
        Un saludo!! 🙂

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  12. Hola Fernando,

    Gracias por compatir tu experiencia,lo me impresionó mucho!
    Antes de esta clase y de leer tu blog no he sabido tanto sobre La Cruz Roja, y actualmente, la verdad es que pensé que era una de las organizaciones que pide dinero pero no lo da a la gente que lo necesita. Pero en esto caso estaba equivocada!

    La Cruz Roja no solo hace muchisimas cosas para ayudar a la gente que necesitan pero además muchos trabajadores van a vivir afuera de sus países sin motivos más que ayuda ayuda y ayuda! En las situaciones que pasan en los países solo puedo imaginarme como sería para experimentar algo tan duro, díficil y a muchas veces afuera del terreno conocido.

    Me alegro mucho de ver cuanta gente, incluyendo a ti mismo Fernando, dejan sus propias vidas para ayuda a los demás.

    Gracias,
    Amber

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  13. La crisis humanitaria que padeció Angola, fue calificada por UNICEFF en el año 2000 “como el peor país en el que puede nacer un niño”.
    Las llamadas a las comunidades internacionales para que contribuyeran con ayudas para paliar la emergencia alimentaria por parte de PMA (Programa Mundial de Ali Alimentos y Naciones unidas no cesaron, pero las agencias de NNUU solo recibieron el 16% de los 383 millones de dolares que solicitaron en 2002.
    Por otro lado, la cuarta parte de los Angoleños tuvieron que abandonar su hogar a causa de la guerra, las estimaciones de Naciones Unidas indican que hay aproximadamente 3,5 millones de desplazados internos y unos 440000 refugiados en países de la región. Tan solo regresaron 1,8 millones de desplazados internos y entre 85000 y 120000 refugiados.
    Aunque la la NNUU afirma que las violaciones de derechos humanos relacionados con la guerra han desaparecido prácticamente, siguen produciéndose algunos abusos.

    Muchos han sido los esfuerzos que este país ha tenido que hacer después de tantos años de enfrentamiento armado , pero con el tiempo y gracias a la voluntad y compromiso de organizaciones involucradas, el asentamiento de las bases de un desarrollo sostenible
    que beneficie a todos los angoleños comienza a ser posible.

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  14. Leyendo sobre la guerra en Angola, veo que duró desde 1975 hasta 2002, OMG cuantos años. Hay una cosa que no entiendo y es que siempre hay países extranjeros que se meten en guerras, sean las que sean, tomando parte en el conflicto. Y pienso en especial en Estados Unidos. ¿Crees que es beneficioso que fuerzas extranjeras intervengan en el conflicto con más soldados?. Pienso.. que a veces es positivo ya que a veces ayudan en un conflicto donde los derechos humanos y libertades se menoscaban, pero por otro lado pienso que ningún país hace nada gratis más allá de la ayuda humanitaria. ¿Existen intereses particulares cuando un país extranjero participa en un conflicto en otro país?¿Cuales suelen ser esos intereses?. Espero tu respuesta. Gracias

    Paula

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  15. Muchísimas gracias Fernando por compartir tu experiencia, me quedo con ganas de leer como continuó ese viaje, intentaré leer más entradas donde continuas narrando tal vivencia.
    ¿Cómo no relacionar esta entrada directamente con lo que hemos visto en clase?: “la acción humanitaria” donde tú mismo te viste implicado y con muchas ganas. Esta ayuda suele ser inmediata ante situaciones de emergencia compleja, es un elemento fundamental de la cooperación internacional y de las relaciones internacionales.
    Tan importante es la ayuda en el momento del suceso como después, aunque por falta de recursos esto siempre parezca más difícil.
    Ahora recuerdo una fundación que conozco desde hace ya algunos año y que sigue colaborando con Angola, pues necesita bastante ayuda a pesar de haber pasado ya más de 20 años…
    Dejo algunos link sobre esta fundación: https://www.youtube.com/watch?v=PAz0nWRkCY8
    http://www.codespa.org/proyectos/?offset=0&country=angola

    A Angola se le suman estos años también las graves consecuencias del clima, del Niño…
    “se calcula que 1,4 millones de personas están afectadas por las condiciones climatológicas y 800.000 sufren inseguridad alimentaria, principalmente en las provincias semiáridas del sur”, UNICEF y la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas (OCHA) estiman que se necesita un largo proceso para que la situación vaya mejorando.
    http://www.iagua.es/noticias/ep/16/02/17/lluvias-intensas-sequias-y-nino-dejan-millon-ninos-desnutricion-africa

    Muchas gracias por el link de RTVE a la carta, empecé a oírlo, a ver si en algún momento puedo terminar de escucharlo.#TSyCD @CuevasAlv

    Adriana.

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  16. Que linda experiencia Fernando, siempre es muy lindo leer cada uno de tus post.
    Gusto muito da suas experiências. E espero que você poda seguir escrevendo mais.
    Cumprimentos para você

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    1. Diego,

      Muchas gracias. Muito obrigado.

      Tengo todavía muchas cosas en “el tintero” para poder relatar y que no se me olviden detalles de lo vivido en esa intensa misión de casi dos años.

      Pude recuperar mucho material escrito, por lo que ahora solo me falta tiempo para organizarlo, seleccionarlo y escribirlo.

      Por cierto es un país en el que se puede aprender muy buen portugués.

      Saludos y muchas gracias.

      Fernando

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  17. Querido compañero de curso, una historia tremenda y magníficamente contada. No dejes de escribir nunca tus vivencias, es una oportunidad única para difundir la ayuda humanitaria en el mundo!! Estoy muy orgullosa de vos Fer!

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